lunes, 7 de junio de 2010

Turbón / Turbión

Ilustración de Marie Debons
(Del lat. turbo, -*ōnis, por -ĭnis).
1. m. desus. turbión.
turbión.
(De turbio).
1. m. Aguacero con viento fuerte, que viene repentinamente y dura poco.
2. m. Multitud de cosas que caen de golpe, llevando tras sí lo que encuentran.
3. m. Multitud de cosas que vienen juntas y violentamente y ofenden y lastiman.

Real Academia Española

El dolor de la noche
Cuando tiembla la noche tardía
en los arenales y los campos negros,
se oyen voces dolientes, lejanas,
detrás de los cerros.
¡Es el canto del bosque perdido,
con la gama antigua de silvestres notas,
o el gemir del turbón ignorado,
por vegas y sombras!
¡O el distante clamor de las fieras
que en las pampas brunas
y en las lomas y campos eriales
envían al hombre sus iras nocturnas!
¡El coro que sube remoto a los cielos
será de la muerte la roja palabra
o el clamor de ciudad brilladora
que se hunde, se apaga!
¡El rondó que triste
las pendientes dormidas circunda:
el grito del odio será de los montes,
será de las tumbas!
Cuando se obscurecen las bromas erguidas
en los arenales y los campos negros,
cómo suena el dolor de la noche
¡detrás de los cerros!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buena esta palabra! Yo conocía "turbonada" y "turbión".
Particularmente "turbión" es una palabra propia del barrio y de los arrabales. En el microcentro, en donde están los grandes edificios, también llueve, hay tormenta y cosas por el estilo, pero no creo que hay un "turbión".
El turbión merece el ramaje de los arboles, las hojas que cayeron secas y ahora se estrujan entre el agua y el viento. El turbión es la excusa perfecta para interrumpir la marcha y entrar al café y sentarse junto a la ventana a ver pasar la gente. La "turbonada" por su parte se me hace mas a ese temporal en alguna zona portuaria. Será que lo visualizo así proqué una vez estando en Montevideo' en el puerto, un tipo me dijo "Che Funes, a guarecerse que se viene la turbonada" y nos metimos en un bodegón infame y fabuloso a comer un bife con fritas y ver llover.

Termino esta precaria intervención recordando un tango de muy famoso escrito en 1945 por Enrique S. Dicepolo en letra y música: "la canción desesperada":
Soy una canción desesperada!
hoja enloquecida en el TURBION!
Por tu amor mi fe, desorientada
se hundió destrozando mi corazón

dentro de mi mismo me he perdido
ciego de llorar una ilusión
soy una pregunta empecinada
que grita su dolor y su tu traición

Verán que don Enrique era un gran poeta pero le pasaban todas. las tenía todas en contra el tipo.

Es mas largo, y está bueno este tango, sobre todo cantado por Amelita Baltar de quién de purrete estuve profundamente enamorado, siendo ella una mujer ya grande.
Funes

Viejex dijo...

Mire esto, Funes!

Funes dijo...

viejex:

fantástico!

Funes

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