1. m. Am. Mer. Adorno superfluo y de mal gusto. U. m. en pl.
Real Academia Española
La palabra firulete proviene del gallego "ferolete" (pequeña flor) metátesis de ferolete, florete, diminutivo de flor. Y en este sentido se refiere a adornos.
Esta hermosa palabra adquiere entonces, por analogía, otros significados. En el área de la gramática, se llaman firuletes a los tildes (á, é, í, ó, ú), puntos ( i, j), diéresis (ü) y virgulilla (ñ) que colocamos en ciertas letras y hacen a la correcta ortografía. Siempre son necesarios para escribir bien, pero a veces son indispensables: no es lo mismo una cana que una caña, no es lo mismo un pulpito que un púlpito.
Una palabra que tiene todos estos firuletes es pedigüeñería, calidad de andar pidiendo todo el tiempo).
Dos palabras muy comunes tienen tres de estos cuatro firuletes: riñón y piñón. (Además, los firuletes están sobre letras consecutivas.)
Otro conjunto de firuletes: el punto, la diéresis, la virgulilla de la ñ, es usado por cigüeña y pedigüeño.
En Argentina y Uruguay, la palabra firuletes ( el arabesco criollo ) se refiere sobre todo a los elementos decorativos. Firulete es una línea pintada típicamente criolla arabesca o caprichosa utilizados en el arte popular del fileteado (el arte de dibujar y pintar líneas finas que parecen hilos).
Un firulete es también un tipo sensible de movimiento o posicionamiento que una pareja por lo general ejecuta en el baile del tango y otras danzas,que consiste en el entrecruzamiento de las piernas de los bailarines de una manera muy sensual. Los mejores bailarines pueden realizar todo tipo de firuletes con el fin de demostrar su capacidad y destreza, también es, en cierta medida, una forma de presumir.. En la zona rioplatense, el baile del tango se destaca por sus variados firuletes.
Por último, El firulete es un famoso tango-milonga en la actualidad. Sus letras fueron concebidas por Rodolfo Taboada, con música compuesta por Mariano Mores en 1956. En esos días casi todo el mundo en Buenos Aires estaba bailando el twist loco. Pero esta situación se vio interrumpida por la voz inolvidable de Julio Sosa, quien, en 1964, cantó El firulete como nadie lo había hecho antes que él. El impacto fue enorme y el cantante uruguayo, pronto trajo a todos de vuelta a la cultura nativa del Río de la Plata. A continuación, los porteños finalmente se abrazaron y empezaron a bailar tango, una vez más (Alberto Paz, "El firulete", Planeta Tango, el 22 de mayo de 2006).
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| El firulete, óleo de Carlos Manzoni |






