sábado, 14 de agosto de 2010

Caligrama

Caligrama de Jose Juan Tablada
(Del fr. calligramme).

1. m. Escrito, por lo general poético, en que la disposición tipográfica procura representar el contenido del poema.

Real Academia Española
  
Con este nombre nos referimos a aquellos escritos que no siguen una ordenación lineal, sino que realizan algún dibujo con la escritura. Suelen representar con la imagen algún elemento al que hace referencia el texto, de forma que el caligrama posee una doble dimensión: plástica y lúdica.
Este neologismo es el resultado de la unión de dos palabras "ideograma" y "caligrafía". El primero designa los símbolos gráficos que representan unidades de sentido, como los signos del alfabeto chino; la segunda es el nombre que recibe el arte de la escritura.
Es de antiquísima tradición, cultivada por griegos como Simmias o por latinos como Ausonio o también Horacio —y de ahí el lema ut pictura poesis: Como la pintura así es la poesía — Donde el poeta busca la perfecta unión entre los lenguajes artísticos: pintura y poesía. Despierta recuerdos motiva emociones o reflexiones.

Caligramme de Guillaume Apollinaire

 Al principio la escritura fue de carácter pictográfico, ideográfico o en combinación de ambos. Luego llegaron los alfabetos griego, romano y después de ellos las palabras que actualmente conocemos. A principio del siglo XX Guillaume Apollinaire idealiza el verso libre creando los caligramas, en los cuales se representa la imagen del discurso dibujándola con sus propias palabras.Leer más...

 Hay muchos ejemplos de caligramas en muy distintas culturas de la antigüedad, entre otras la hindú o la helenística griega. Los primeros caligramas conocidos pertenecen a los poetas griegos del periodo helenístico (siglo IV-III a. C.). La fórmula se llama "technopaegnia" y en latin Carmina figurata. Desde esos primeros autores, Simias de Rodas, Teócrito, Dosiadas, hasta el siglo XX, esta forma poética ha tenido un tratamiento continuado, aunque desigual, con periodos de auge, como el que experimenta desde el inicio de la vanguardia y, sobre todo, la llamada poesía visual, poesía concreta o poesía experimental. La extensión del procedimiento en la modernidad se dio con las Vanguardias de principios del siglo XX y más concretamente con el cubismo literario y los posteriores Creacionismo y Ultraísmo; el poeta cubista francés Guillaume Apollinaire fue un famoso creador de caligramas. El poeta creacionista chileno Vicente Huidobro ya había incluido su primer caligrama, "Triángulo armónico", en su libro Canciones en la Noche (1913). Con Apollinaire, los caligramas se ponen de moda en las primeras décadas del siglo XX.


La literatura hispánica cuenta con interesantes autores de caligramas; entre otros, los españoles Guillermo de Torre, Juan Larrea y Gerardo Diego, el mexicano Juan José Tablada, el cubano Guillermo Cabrera Infante, el argentino Oliverio Girondo o el uruguayo Francisco Acuña de Figueroa. En la literatura catalana destácan Joan Salvat-Papasseit y Joan Brossa. Más recientemente Gustavo Vega ha creado una variedad de tipo plástico a la que él mismo ha denominado caligrama pictográfico.

Algunos de los principales estudiosos del tema han sido J. Peignot (Du Calligramme), P. Massin (La lettre et l'Image), o Rafael de Cózar (Poesía e Imagen) en España.

Extraído de Los diccionarios y las Enciclopédicas sobre el Académico

Caligrama y caligrafía árabe
 
Aunque la caligrafía árabe conoció el caligrama desde antiguo, lo cierto es que en época otomana cobró una nueva autonomía artística al entenderse como cuadro en sí mismo y como forma específica con infinidad de posibilidades. Desde los primeros ensayos figurativos del siglo XVII, artistas de la talla de Raqim, el Miguel Ángel o el Rafael de la caligrafía árabe, como llegó a llamársele, no se contentan con indicar hasta el extremo las posibilidades pictóricas y figurativas de las letras y formas del alifato, sino que dan un salto más y transforman la caligrafía en un instrumento eminentemente figurativo, dando paso a la etapa dorada del caligrama árabe entre los siglos XVIII y XX, no sólo en Turquía, sino inmediatamente después en Irán y en los países árabes contemporáneos. Después de Raqim, al menos, todo calígrafo árabe que se precie ha de incluir en su obra y en su curriculum vitae algún divertimento caligramático, más o menos original, inspirado en sencillos objetos de la naturaleza, humanos o cotidianos. Los más comunes serán aves, u otros animales (leones, camellos, caballos, etc.), frutos, barcos, lámparas, y otra clase de objetos de perfil no demasiado complejo, arquitecturas, rostros y cuerpos humanos en diferentes actitudes. Aunque los modelos representados tienden a la simplicidad, las caligrafías que los conforman llegan a ser realmente complejas, a menudo de difícil lectura, y de imaginativa concepción.

PUERTA VÍLCHEZ, José Miguel, La Aventura del Cálamo, Ed. Edilux, 2007, pág. 268

10 comentarios:

Mariela Torres dijo...

Me gustó este artículo. No sabía que los poetas griegos ya había cultivado el caligrama, no creía que era tan antiguo.

Besos.

Celestacha dijo...

Son muy antiguos, y los árabes fueron unos precursores. Además su tipo de escritura colabora para la realización de imágenes muy bellas. Por eso incluí una de muestra. Saludos !

Funes dijo...

Siempre me apareciò como un tema al menos, complejo el de los CALIGRAMAS. En efecto, se me plantea con este tema el debate entre forma y fondo, continente y contenido. Que si bien en el caligrama ambos se vinculan en el mensaje, a veces se torna compleja la lectura. Así dejé planteado el tema en el bar hasta que tomó la palabra la vos mas autorizada, don Acevedo, 98 años, dueño de la librería de viejo mas importante de Argentina "papeles de oriente". Dijo Acevedo: " allá por el año 1941 conocó a Calizto Larraburu, el mas afamado literato que escribía solamente en forma de caligramas. Cuando llegó a mi librería - editorial ya estaba desquiciado el hombre. Al poco tiempo se suicidó. Por eso desde esa época me dijo: ojo con el tema de los caligramas, no es simple la cosa. Resulta que Calixto no solo era el mas afamado sino el más prolífico autor de Caligramas. 999 había escrito y decidíó poblicarlos cuando produjo su caligrama número 1000, que intituló "caracoles y laberintos" inspirado en sus iniciales. La cosa fue que ese caligrama era precisamente a la vista, caracoles perdidos en un gran laberinto, pero su lectura era mas que tortuosda: inabordable. Así fue que la editora (Editorial El Cid, de calle Rodriguez Peña y Corrientes) rechazó publicar la obra. Calixto no solo recorrió todas las editoriales: también mandó a concursar "caracoles y laberintos" al 4to. Concurso iberoamericano de Caligramas de Bogotà, colombia en 1940, siendo que Calixto había ganado los tres primeros concursos: el de Madrid (1935) el de Montevideo (1937) y el de Caracas (1939) habiendo en los tres casos rechazado la publicaciòn de su obra, que era el premio porque solo publicaría cuando lograra escribir su caligrama nro. 1000. El jurado tuvo que posponer en Bogotá 4 meses la definición del certámen (el primero y único en que participó J. L. Borges) porque no lograban decodificar el contenido de "caracoles y laberintos" y estaban en presencia de un trabajo de quién se había adjudicado con justeza las tres ediciones anteriores del concurso.

Funes dijo...

(fe de erratas: donde escribí "la vos mas autorizada" quise poner obviamente "la voZ más autorizada". Gracias, sigo con el relato). Continuó su exposición Acevedo: "Resultò que después de interminables 4 meses, Calixto recibió un sobre en donde el Jurado del concurso le explicaba que pese a que habían contratado profesores que los ayudasen a entender su "caracoles y laberintos" nadie pudo con certeza indubitable determinar claramente su contenido, solo podían determinar con claridad la "forma" del caligrama" que no dejaba lugar a dudas: eran caracoles perdidos en un gran laberinto, y que por lo tanto decidieron declarar desierto el concurso atento a que estaban rechazando la obra del mas importante escritor de Caligramas. (el único que se quejó de la resolución del jurado fue J.L.Boges, pero ni siquiera le contestaron su queja). La cuestiòn que el concurso Iberoamericano de Caligramas no se realizó nunca mas. Y Calixto visitó mi librería y editorial en 1941 para que le publique su obra. Yo rechacé la encomienda y, sabiendo lo que había ocurrido en el certamen iberoamericano, ni siquiera quise intentar leer "caracoles y laberintos", me dió hasta miedo. Fué la primera y única vez que ví a Calixto Larraburu. El tipo a los pocos meses se suicidó, y solo dejó como mandato póstumo a su hijo Augusto Larraburu que destruya uno a uno todos los caligramas y procure que no quede ningún vestigio de su obra. Augusto cumplió sobradamente su mandato. En abril de 1943 me visitó: traía en la mano el caligrama "caracoles y laberintos". Me dijo que no se animaba a destruirlo, y como yo fui el último editor que su padre, Calixto visitó, me pidió que haga esa tarea. Lo hice sin intentar siquiera mirar el contenido. Lo destruí al caligrama en mil pedazos y quemé esos pedazos que terminaron hechos cenizas". Así contó en el bar don Acevedo, el librero. Terminó diciendo: "a partir de ahí nunca más leí caligramas ni acepté vender libros que los contengan".
Finalmente debo decir que el mas importante y prolífico autor de caligramas no solo ha muerto hace ya mas de 65 años: no queda nadie -salvo Acevedo- que lo recuerde.
Ojo con los caligramas, entonces.
Funes

Celestacha dijo...

Hola Funes,
comparto la sensación de "complejo" el tema de los caligramas, sobre todo porque en este tema de continente / contenido, no siempre se dan cita en el contenido. Quiero decir, que no necesariamente el contenido tiene que ver con el dibujo final, lo cual complica el asunto. A mi me parece que debiera haber una coherencia, y seguramente que en la mayoría de los casos la hay, pero podría no haberla y allí me surje un "cortocircuito" que le quita belleza a la creación final. Y sobre la historia de Calixto...pensaba...porqué alguien debería destruir su propia obra?? una creación que se decide compartir ( como lo es el hecho de decidir una publicación ) ya no nos pertenece. Ya es una entidad en sí misma, ya le pertenece al espíritu colectivo. Tomar semejante decisión es cometer un filicidio. No se destruye un don que se echó a rodar al mundo.
Saludos !

Funes dijo...

Celeste: qué interesante el planteo de el porqué de la destrucción de la propia obra, cuando -comparto contigo- ya realizada medio que le pertenece al conjunto y no solo al autor.
En el caso de Calixto Larraburu, el más importante escritor de caligramas inédito, calculo que la locura lo llevó a destruir todo al punto de no dejar un solo vestigio de su obra. Nada. Es como que Calixto Larraburu no existió nunca, y solo vive en el recuerdo de el viejo Acevedo, el dueño de la librería de libros usados y viejos mas importante de Argentina. Pero el tipo tiene 98. O sea que, cuando Acevedo abandone este mundo, se llevará con él el último hálito de vida de Calixto Larraburu. Muerto don Acevedo, Calixto jamás habrá existido.
Ahora bien: reafirmo que la destrucción de lo que uno escribe es una forma de locura tal vez. Sábato pasará a la historia como un gran escritor... de tres libros. Quemó todo lo que escribió cuando con Matilde y su pequeño hijo Mario se fueron a vivir a Córdoba allá por la década del 40.
En mi caso (no es por comparar, al contrario, no olvidemos mi carácter de "escritor fruslero") he destruido absolutamente todo lo que escribí. Mi padre, bondadosamente ha rescatado algunas cosas. También las "fruslerías" que escribo aquí son rescatadas por "el arca"... y conste que aquí, tanto viejex como Celeste me hantildado -oportunamente- de loco....
En fin...
Funes

Viejex dijo...

Debo haber dicho "loco lindo" o algo por el estilo, Funes. No me haga sentir mal.

Irene dijo...

Uhhh, qué interesante me ha resultado esta entrada, desde el inicio del artículo hasta la totalidad de los comentarios. Primero, siempre me gustaron los caligramas, pero además aquí encontré información que no tenía y que me amplió sobremanera el horizonte del tema. Sobre los comentarios voy a centrarme en el intercambio con Funes (¿el memorioso acaso?)este cuento de quien le contó algo que incluye, misterio, librerías de viejo, concursos literarios, aparición de J.L. Borges, suicidio y quema de manuscritos, constituye, de por sí, un plato delicioso. Me queda una duda...¿es cómo en los cuentos de Borges que aparecen tantos datos seudo verdaderos, que el lector pierde la noción de ficción y realidad? Sea así o no, ¡¡es excelente!!
Saludos

Funes dijo...

Cuánto me ha alegrado su comentario Irene! Gracias! Como activo participante de est blog, le hago una sugerencia Irene: venga seguido por este blog, prepárese un te, un cafecito, mate, o lo que le guste, y entre por aquí.
Será feliz. Se lo aseguro.
Funes

Celestacha dijo...

Funes, Ud. se ha convertido en el principal promotor de este rincón. Ojalá se nos vayan sumando a los debates, que me saben a charlas de café. Saludos !

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