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| Victor Sanjinez / Perú |
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(Del vasco aquelarre, prado del macho cabrío).
1. m. Junta o reunión nocturna de brujos y brujas, con la supuesta intervención del demonio ordinariamente en figura de macho cabrío, para la práctica de las artes de esta superstición.
Real Academia Española
Amo el desvarío de tus manos y las montañas de sueño que me tocan: alas para borrar mi aquelarre de mundos que no entiendo.
Delia Quiñonez
Un aquelarre (del euskera akelarre, "aker" = macho cabrío; "larre" = campo) es el lugar donde las brujas (sorgiñas en euskera) celebran sus reuniones y sus rituales. Aunque la palabra aquelarre viene del euskera se ha asimilado en castellano y por extensión se refiere a cualquier reunión de brujas y brujos.
En este tipo de celebraciones se solía venerar un macho cabrío negro al que se le ha asociado con el culto a Satán. Uno de los aquelarres más conocidos es el que se celebraba en la cueva de Zugarramurdi (Navarra) y de aquí es de donde le viene al ritual el nombre, del lugar donde se celebraba.
Aquelarre es el nombre del campo que está delante de la mencionada cueva.
Desde un punto de vista antropológico, los aquelarres son reminicencias de ritos paganos que se celebraban de forma clandestina al no estar admitidos por las autoridades religiosas de la época.
Las diferentes vías de administración de sustancias alucinógenas no eran muy conocidas y su administración cuando una cantidad letal estaba muy cercana a la dosis de uso hacían muy peligroso administrarlas por vía oral. Es por ello, que dichas sustancias se aplicaban siempre en forma de ungüento por vía vaginal o rectal, lo que podría haber dado origen a algunas leyendas sobre el carácter sexual de las reuniones de brujas. La colocación se realizaba mediante "pinceles", lo que explicaría la simbolización de la bruja con un palo entre las piernas, o bien "la escoba". Por otro lado, muchos sapos son venenosos por contacto y su piel también es alucinógena. Es por ello que los sapos también forman parte de la imaginería vinculada al mundo de la brujería
Es comprensible, aunque de ninguna manera aceptable, que en épocas tan remotas como la Edad Media (caracterizada por el oscurantismo que impedía la difusión del conocimiento) la ignorancia diera paso al temor, a señalar como malo todo aquello para lo que el ser humano no encontraba explicación y, por ende, a la persecución y ejecución de todos aquellos sospechosos de actividades ilícitas o “endemoniadas.” Sin embargo, por increíble y triste que pueda parecernos, aún hoy en día (en la llamada “era de la información” y “sociedad del conocimiento”) es posible encontrar muchos casos reprobables donde se acusa y castiga la brujería.
En este post hablaremos de los casos más sobresalientes de persecución y quema de brujas que se han dado tanto en el
siglo XX, los del siglo
XXI, así como los casos de los últimos días:
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