jueves, 10 de junio de 2010

Pusilánime

Ilustración de Tiago Hoisel
(Del lat. pusillanĭmis).

1. adj. Falto de ánimo y valor para tolerar las desgracias o para intentar cosas grandes. U. t. c. s.

Real Academia Española

Títere / Cuentos mínimos

Sale al escenario un señor pusilánime y bajito con un carrete de hilo blanco entre las manos. Con extrema lentitud va cortando pedacitos que se ata con cuidado a los tobillos, a las muñecas, a las rodillas, a los codos, y finalmente a la nuca. Sale su esposa, que le riñe por no sacar la basura, por no pasear al perro, y por no fijarse en su peinado nuevo. Salen sus hijos, que se marchan con la paga de dos semanas y el permiso para volver a casa más tarde de las once. Sale su jefe, que le pide dos copias extra de los últimos informes. Sale su mejor amigo, que ha vuelto a olvidarse la cartera para pagar la última ronda. Y como número final –¡tachán!- sale su amante con una bobina de hilo rojo para convencerlo de que se olvide de su mujer, de sus hijos, de su jefe y de su amigo, porque sólo ella sabe lo que de verdad de verdad de verdad le conviene.


María José Barrios

4 comentarios:

Edit Liliana Ciotti dijo...

Tu palabra me llevó automáticamente a la frase tan conocida por los argentinos de "zurdito pusilánime", te acordás?
Cuantos pusilánimes vemos a lo largo de la vida.
Debemos agradecer el coraje de vivir y la capacidad de superar las situaciones adversas.
Cariños amiga.

Funes dijo...

Una vez me dijeron “pusilánime”.
La historia es así: cuando decidí ser escritor vino un amigo que estaba a cargo de la sección policiales de uno de los más importantes diarios del país: la Acción Comunal, y me dijo: “che Funes, mirá, si vos querés ser escritor, ineludiblemente tenés que ser periodista. Si querés te hago entrar al diario, están buscando un colaborador”. Allí me ofrecieron que me haga cargo de la sección “horóscopo” que salía diariamente en el matutino Al principio me decepcioné, pero mi amigo me alentó: “che Funes, miralo así: escribir el horóscopo desarrollará tu lado creativo y a la vez, si sos vivo será una gran herramienta para que las minas te den pelota”. No entendí bien porqué me darían bola las mujeres por escribir el horóscopo, hasta que al tiempo conocí en la panadería de la esquina del diario a Analía, la encargada del negocio. Hermosa. Inmediatamente me enamoré. Y para colmo, cuando entré a comprar unas especiales, estaba leyendo… el horóscopo!. “Disculpá, están buenos los horóscopos?” le pregunté. “Si!!!... no sabés, yo lo leo todos los días y casi siempre acierta… para mi es el mejor horóscopo del país, lejos!” me contestó. Tardé unos minutos en averiguar su signo: capricornio. Y a partir de allí todos los días en el horóscopo que yo redactaba (y que ella no sabía que yo escribía hasta el fatídico día que se enteró), su signo y el mío se cruzaban irremediablemente. “28 de mayo: Capricornio: tus astros se ven hoy alineados con piscis. Sorpresa: Recibirás una invitación para ver el último estreno en el cine Círculo”. A la tarde yo pasaba por la panadería: “che, Analía, querés ir al Círculo, hay un estreno”. Minutos tardó en preguntar mi signo. En fin. Así se fue dando nuestra relación, al ritmo que marcaba el horóscopo. En medio de todo esto me entero que aparece un ex novio de Analía. Ella creo que todavía sentía algo por él, pese a que el tipo la había engañado. Entonces averigüé el signo zodíaco de mi competidor: era de libra. Al otro día en el horóscopo: “16 de junio. Capricornio: chocan los planetas y se cruzará libra en tu camino. Peligro de engaños y nuevos dolores. Consejo: aléjate urgente de propuestas de amor de libra. Refúgiate en piscis”. La cosa es que mediante este “camelo” conquisté el amor de la panadera. Aparte era la envidia del bar: nadie entendía cómo hice para conquistar semejante muchacha. Pero un fatídico día estaba en la panadería con Analía, y entra el fotógrafo del diario, a comprar ¼ de bizcochos. Cuando está a punto de salir me dijo “che, Funes, te enteraste? A partir del lunes dejás de escribir el horóscopo. Te pasan a obituarios”. Analía me fulminó con la mirada: con lágrimas en los ojos me dijo “che, Funes, mirá… sos de lo peor, sos un pobre tipo, no quiero verte nunca más, sos un PUSILANIME”. A los pocos meses se casó con su ex novio.
El tipo aún la engaña con otras mujeres.
Funes

Funes dijo...

Me olvidé la posdata: el cuento mínimo "el títere" es simplemente fabuloso. Mi admiración y envidia nunca sana por la autora, Barrios.
Funes

Leo Villa dijo...

Funes, si ese fue un cuento corto... estuvo muy bueno!

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