sábado, 12 de junio de 2010

Desparpajo

Ilusttración de Eddie Van Schmeeling

(De desparpajar).

1. m. coloq. Suma facilidad y desembarazo en el hablar o en las acciones.
2. m. coloq. Am. Cen. desorden ( confusión).

Desparpajar (De or. inc., quizá cruce del lat. spargere, esparcir, y *expaleare, de palea, paja).

1. tr. Dispersar, esparcir, desparramar.
2. intr. coloq. Hablar mucho y sin concierto. U. t. c. prnl.
3. prnl. Hond., Méx. y P. Rico. espabilarse ( sacudirse el sueño).
4. prnl. Hond. Dicho de una bandada de aves: dispersarse.

Real Academia Española

3 comentarios:

Funes dijo...

"desparpajo" muy buena palabra!
No la vinculo con desorden o confusión. "che, Funes que despelote tenés en tu escritorio" me han dicho siempre en todos mis trabajos, pero nunca "desparpajo". Así también "che, Funes, aclará tus ideas viejo, muy confuso lo tuyo", pero desparpajo, en el sentido de confuso, nunca.
Ahora bien: el uso que le dábamos y le damos a desparpajo se vincula a un cierto tipo de caradurez, desfachatez, de insolencia.
Pero no el caradura estafador, mal tipo, o simplón. Sino ese "caradurismo" que nace espontáneo de la habilidad del tipo, de una capacidad natural.
Ejemplo: el pibe que, precoz, entra a la cancha a reemplazar al crack del equipo, y de entrada nomás le tira un caño al mejor defensor rival. Y en la jugada siguiente le hace un amague y lo deja pintado... entonces el que está en la platea al lado mio me dice "che Funes, qué bueno el pibe ese!!! qué DESPARPAJO que tiene"
El desparpajo generalmente levanta apalusos o admiración por parte de la gente.
Ojo!. Sabemos que nada es quimicamente puro. Entonces hay otras situaciones en donde el tipo se pasa de caradura, de insolencia, de atrevimiento. Y en este caso entonces DESPARPAJO adquiere otro sentido.
Ejemplificaré: cierta vez tuve una novia y a la primera (y lamentablemente única) salida la madre nos advirtió: "hasta la una". Caímos a su casa a las 3.30am y la vieja, de batón y pañuelo colorinche en la cabeza estaba detrás de la puerta esperando. En cuanto mi novia amagó a entrar la madre me miró y me dijo: "che, Funes, con qué cara venís... sos un atrevido, ni sueñes en volver a ver a María Luisa, sos un insolente... qué DESPARPAJO!"
Obvio que quise mentir para soliviantar la situación pero la señora no me dio tiempo y me estampó la puerta en la nariz. En este caso mi "DESPARPAJO" no se vinculó a habilidad o soltura alguna, sino que se relacionó directamente a un supuesto caradurismo o insolencia en mi obrar que la madre no toleró.
Y digo "supuesto desparpajo" porque en verdad tenía motivos suficientes para no llegar al horario previsto y mantenerme firme en el café con María Luisa... pero esto ya es otro tema que en otra oportunidad les contaré.
Funes

Celestacha dijo...

Hola Funes, nótese que el uso de desparpajo como desorden es típico de América Central. Nosotros, como bien nos contás con tus anécdotas, le damos otra connotación. Casi siempre mantuve su sentido original, ese desembarazo en al hablar y en las acciones, esa liviandad en el desenvolverse, que hace descuidar aspectos diplomáticos o de códigos.
Yendo más allá, cierto caradurismo y desenfado. Qué paso aquél día en el café ?? pudiste seguir viendo a María Luisa ??

Funes dijo...

Celeste: no pude seguir viendo a María Luisa porque su madre puso mil cerrojos a nuestra incipiente relación que solo duró una salida de 6 horas. Fue un noviazgo corto digamos.
Lo del café fue así: estuve 3 meses invitando a salir a María Luisa, a quién conocí en el kiosco de revistas del barrio cuando ella estaba comprando la revista "Labores" y la famosa "TV Guía". Un día accedió a que salgamos.
Fuimos al cine a ver una de Kirc Douglas. Salimos a las 11.45 del cine. Sólo me quedaba algo mas de una hora para lograr su amor y que la amistad se trasforme en noviazgo, hecho éste que se refrendaba en aquella época de una sola forma: mediante el beso apasionado. Y que debía ocurrir esa noche misma porque sino, el destino es fatal e irremediable: nunca podría besarla.
Fuimos al café. Y allí estoico soporté pasar por el "confesionario" en donde recibí una andanada de preguntas todas vinculadas a lo mujeriego que era por el solo hecho de ir a ese bar "dos Cuchillos". Aparte se había hecho famosa mi conquista a la encargada de la panadería del barrio mediante el "camelo" que le hacía cuando yo escribía los horóscopos en el diario "La Acción Comunal" (ver comentario en la palabra "pusilánime"). Pero salí airoso luego de mantenerme firme en mi amor por ella y mi comportamiento impoluto.
Finalmente logré vencer su resistencia a las 2 de la mañana cuando salimos del bar y caminando por las solitarias calles de la ciudad le canté el tango "Pasional" de Soto y Caldara. Sucumbió
en la parte que dice:
"Estás clavada en mí... te siento en el latir
abrasador de mis sienes.
Te adoro cuando estás... y te amo mucho más
cuando estás lejos de mí"

Allí nos tomamos de la mano y nos besamos un rato largo.Cuando me di cuenta eran las 3.15 y estábamos a 8 cuadras de su casa.

El final ya es conocido.

Algo mas: María Luisa quedó soltera, vive con su madre todavía y pese a que han pasado años que parecen siglos, la mujer creo, todavía debe sospechar que logramos vencer el cerrojo y tenemos encuentros furtivos y clandestinos.
En fin.
Funes

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