lunes, 24 de mayo de 2010

Quiasmo

Ilustración de Francesca Quatraro

(Del gr. χιασμός, disposición cruzada, como la de la letra χ).


1. m. Ret. Figura de dicción que consiste en presentar en órdenes inversos los miembros de dos secuencias; p. ej., Cuando quiero llorar no lloro, y a veces lloro sin querer.

Real Academia Española

Esta es una palabra que proviene del griego "chiasmós", relativo a la letra "chi" o sea "X", lo que derivaría en 'disposición en forma de equis'. El quiasmo es una figura literaria de repetición, un recurso estilístico muy utilizado en la retórica, que consiste en la ordenación especular o invertida de los elementos que componen dos sintagmas confrontados. La inversión es de ciertos elementos de un texto, tanto palabras, como sintagmas o proposiciones. Dicho en forma más sencilla, en el quiasmo se repiten palabras y expresiones iguales en forma cruzada y manteniendo una simetría, a fin de que la disparidad de sentidos resulte a su vez significativa: «Ni son todos los que están, ni están todos los que son», «cuando intento odiar no odio, y a veces odio sin intentar» El empleo del quiasmo permite una notable actividad reflexiva, como método pedagógico de pensamiento abstracto y como elemento didáctico. El quiasmo facilita contemplar una misma situación desde una perspectiva dual completamente diferente. Por ejemplo, una cosa es hablar del «método del aprendizaje» y otra muy diferente, hacerlo del «aprendizaje del método». Igualmente media gran distancia entre «querer lo que se cree» y «creer lo que se quiere». Acaso por eso el quiasmo es una figura retórica preferida de infinidad de políticos, filósofos y novelistas. Asimismo, abunda el quiasmo en los chistes y el humor popular, así como en el refranero. Según el elemento lingüístico que intervenga, se distingue el pequeño quiasmo (palabras y sintagmas) del gran quiasmo (frases completas). 
Otra clasificación divide el quiasmo simple, que se da entre elementos con la misma función sintáctica, del quiasmo complejo, que, además, produce una inversión del sentido. Véase también retruécano
Ahora disfrutemos de algunos quiasmos

Tanto respeto, inclinaciones tantas mostraban copas y almas abatidas… Diego de Hojeda, La Cristiada. 
Ya sonoro clavel, ya coral sabio... Soneto a Lisi, F. de Quevedo. 
Que hable néctar y que ambrosía escriba… Soneto de Luis de Góngora. 
«...no preguntes lo que tu país puede hacer por ti, pregúntate lo que tú puedes hacer por tu país» John F. Kennedy, Discurso de posesión. 
Que nunca negociemos porque temamos. Pero que nunca temamos para negociar. John F. Kennedy. La humanidad debe poner un fin a la guerra o la guerra pondrá fin a la humanidad. John F. Kennedy. Asegurémonos de que la Suprema Corte de los Estados Unidos no escoja el siguiente presidente, y de que este presidente no escoja la siguiente Suprema Corte de los Estados Unidos. Albert Gore Jr. en la Convención Nacional del Partido Demócrata de 2004. 
Ser besado por un engañador es estúpido; Ser engañado por un beso es peor. Ambrose Redmoon. 
Los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos. Evangelio, Mateo 20,16


Fue sueño ayer, mañana será tierra.
¡Poco antes nada, y poco después humo!
¡Y destino ambiciones, y presumo
apenas punto al cerco que me cierra!

Breve combate de importuna guerra,
en mi defensa, soy peligro sumo,
y mientras con mis armas me consumo,
menos me hospeda el cuerpo que me entierra.

Ya no es ayer, mañana no ha llegado;
hoy pasa y es y fue, con movimiento
que a la muerte me lleva despeñado.

Azadas son la hora y el momento
que a jornal de mi pena y mi cuidado
cavan en mi vivir mi monumento.

Francisco de Quevedo

3 comentarios:

Funes dijo...

buenísimo celeste. Es medio como para hacer ejercicios mentales y ejercitar los quiasmos.
Los políticos son ideales para los quiasmos, por aquellos de "así como te digo una cosa te digo la otra".
Funes

Mariela Torres dijo...

Sabía que era una figura retórica, pero no recordaba cuál. ¡Gracias! Es mi obligación saberlo.

Besos.

Funes dijo...

Haciendo memoria me acordé de una frase que escuché cuando me dedicaba a la política. En esos meses nos reunimos con unos dirigentes sindicales, que como corresponde a un país como el nuestro, eran bien mafiosos, pesados. Entonces parece que no estaban muy conformes con los que manejaban el gremio en ese momento. Es así que en medio de la charla, uno de ellos dice " miren compañeros, no se preocupen que de esta situación saldremos con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes".
Eso sería entonces un quiasmo. Buscaré otros.
Funes

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