sábado, 11 de junio de 2011

Calaña

Ilustración de Berk Ozturk
(Del ant. calaño, semejante, este de *cualaño, y este der. del lat. qualis, cual, por analogía con tamaño).

1. f. Muestra, modelo, patrón, forma.

2. f. Índole, calidad, naturaleza de alguien o algo. Ser de buena, o mala, calaña. U. m. en sent. despect.
"No te juntes con gente de esa calaña".

3. f. Abanico muy ordinario con varillaje de caña.


calaño, ña.

(De calaña).


1. adj. ant. Compañero, igual, semejante.

Real Academia Española

Entre los más grandes falsificadores de la historia es fácil encontrar a grandes artistas, geniales artesanos, mafiosos de la peor calaña o, incluso, personajes importantes con acceso a las más altas cotas de poder. Pero lo que es difícil imaginarse es que entre todos estos grandes delincuentes se colara una pobre ama de casa, de apenas 34 años y con siete hijos, que se hizo multimillonaria con un ingenioso método para falsificar billetes sin salir, a lo largo de toda su vida, de una pequeña villa de Massachusetts, donde se había convertido en una activa feligresa de la parroquia local. Su nombre: Mary Peck Butterworth.
Pueden conocer su historia en Mundo rarito

5 comentarios:

Jorge Maseda dijo...

Gran adjetivo para los
"maniáticos de la última palabra"
como dice Jack Nicolson.

Saludos ;-*

Anónimo dijo...

Si hubo alguien que tuviera muy bien merecido el apellido, acorde con su personalidad y costumbres, fue Saturnino Calaña, conocido como “El Rata” o “El Murciélago” este último apelativo porque según mentas, veía mejor de noche que de día. También, y ya de chico, en la escuela, alguien le cambió el nombre y lo llamó “Satanino”. El historiador Dinastía se quedó en silencio unos minutos mirándonos, al contestar a la pregunta que le había hecho el lingüista Mancheritti, si sabía algo de un tal Calaña, primo segundo de la hermanastra de su abuela materna, y que se habría asentado por estos andurriales a principio de los años 30. Estaba interesado porque entre viejos papeles guardados en un baúl en el altillo, mientras buscaba un tratado de 1829 titulado “¿Porqué poner punto a la i?” editado por un antepasado suyo, también distinguido lingüista, encontró una carta que el tal Calaña le había enviado a su prima segunda, fechada el 15 de Marzo de 1933, y en la cual la prevenía de cosas terribles que podrían sucederle por no haberlo invitado a su cumpleaños. Nuestro ilustre historiador, al tanto de esta anécdota en la vida de Calaña y su familia, nos relató que fue tal el terror que dicha carta produjo en la familia, que Hermelinda, la muchacha amenazada, anuló su boda planeada para 3 meses después, y entró de novicia en un convento en Indochina, para alejarse lo más posible de la venganza de su pariente. El drama no culmina aquí, prosiguió Dinastía, ante la atenta audiencia de sus amigos, esa noche en el 4 DE COPAS. Felipe Barraneda, el novio abandonado, desesperado por perder a su amada, quiso seguirla a su destino intentando hacerla cambiar de idea. Pero el barco que tomó naufragó en el océano, y no se supo de él hasta 1964, en que apareció de nuevo en el barrio, con mujer y 9 hijos. Había conseguido llegar aferrado a un madero hasta una isla poblada por caníbales, que al verlo acercarse, encendieron la fogata (el pobre Felipe creyó que era para ayudarlo a llegar a la costa) y pusieron la olla grande destinada para estos festejos. Cuando era llevado entre cánticos y bailes hacia su aciago destino, Felipe, cuyo trabajo era hacer trucos de magia en cumpleaños de chicos, comenzó con algunas de sus pruebas. Los nativos no salían de su asombro, el brujo de la tribu se arrodilló ante él rindiéndole pleitesía…y el resto pueden imaginarlo. Cuando consiguió que un barco captara sus desesperadas señales, ya tenía una familia y con ella volvió al país.
9 hijos…comentó el contador Maronini…habrá cobrado bastante por familia numerosa…
BARROS MATOS

indigo dijo...

En la provincia de Huelva (Andalucía, España) hay un pueblo que se llama Calañas.

Por aquí se suele utilizar más en sentido negativo, se dice mala calaña, pero menos, buena calaña.

Saludos.

Celestacha dijo...

Si, si Índigo, en general el uso es despectivo también en América.
Saludos

Celestacha dijo...

jajaja Barros...naufragar y dar con una comunidad de caníbales !!! eso es mala suerte !!! además animador de fiestas infantiles que maravilla a los susodichos al punto de tener, cuanta mujer de la tribu deseara...SÓLO A UD. SE LE OCURREN ESTAS NARRACIONES !!! GENIAL !
Mis cariños

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