jueves, 18 de noviembre de 2010

Yunque

(Del lat. incus, -ūdis).

1. m. Prisma de hierro acerado, de sección cuadrada, a veces con punta en uno de los lados, encajado en un tajo de madera fuerte, y a propósito para trabajar en él a martillo los metales. Era u. t. c. f.
2. m. Persona firme y paciente en las adversidades.
3. m. Persona muy asidua y perseverante en el trabajo.
4. m. Anat. Uno de los tres huesecillos que hay en la parte media del oído de los mamíferos, situado entre el martillo y el estribo.

estar alguien al ~.

1. loc. verb. Estar tolerando o sufriendo la molestia impertinente de otra persona, los golpes y acaecimientos de la fortuna, o cualquier otro trabajo.

Real Academia Española

Hoy recuperamos la palabra yunque, pero en realidad amanecí recuperando a Federico García Lorca, a través de una sentida poesía de Antonio Machado. Porque la palabra yunque, la palabra fragua, la palabra gitano, la palabra luna me vienen de la mano de Federico García Lorca.

EL CRIMEN FUE EN GRANADA: A FEDERICO GARCÍA LORCA
          
1. El crimen
  Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
... Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.
         
2. El poeta y la muerte
  Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre, los martillos
en yunque— yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»
           
3.Se le vio caminar...
                      Labrad, amigos,
de piedra y sueño en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

6 comentarios:

Funes dijo...

Qué linda palabra!. Y así como a la editora la remite directamente a Federico García, a mi me lleva a diversos lugares, personas y cosas. Antes que nada paso el aviso: en Argentina, venden un yunque de 55 kilos a $ 999 (para los extranjeros: U$D 250). Me parece realmente barato porque son 55 kilos y deduzco que cualquier cosa que pese eso tiene que costar más. No entiendo mucho pero si tuviese el dinero lo compraría aunque no me sirva para nada, pero como escribí cierta vez en “bagatela” todo lo que sea barato, aunque no me sirva, lo compro por las dudas.
Bien. Yunque también fue el seudónimo (Alvaro Yunque) que utilizó el escritor Arístides Gandolfi, argentino. A mi mucho no me gusta este escritor pero lo respeto porque ha sido considerado un grande de las letras argentinas. Aparte recuerdo que el señor Videla, un militar y asesino que gobernó Argentina, mandó quemar sus obras.
Y la Organización “El Yunque” es una agrupación de extrema derecha mexicana fundada por la década del 50 para instaurar en el país azteca el gobierno de Dios y la Iglesia católica. Para estos tipos el fin justifica sobradamente los medios y coinciden ellos en que el asesinato y el crimen político es bienvenido si es necesario para lograr su cometido. En fin…
Funes (sigue)

Funes dijo...

Y bueno. En el bar de esquina al que concurro, la palabra “yunque” se relaciona con tres partes del cuerpo humano: el pie de algunos jugadores de futbol, el puño de algunos boxeadores y el cerebro de algunos tipos (mujeres también en este caso, ojo!). Hace un tiempo contaba Cardona (mi amigo mentiroso habitué del bar “dos cuchillos”) que un jugador de futbol argentino, Mario Boyé, desmayó de un pelotazo a un árbitro cuando ejecutó un tiro libre. “Es que tenía un yunque ahí”, dijo Cardona. Calculo que debe ser mentiras. Dicen que Luis Firpo, el boxeador argentino, tenía un “yunque” en sus puños, y su trompada era mortal. Y finalmente se dice en el bar respecto de los tipos muy brutos, “tiene un yunque” en el cerebro. Pero creo que en este caso el uso de la palabra “yunque” puede extenderse a personas inteligentes, brillantes, pero muy porfiadas. Por ejemplo: hace un tiempo conocí a una amiga, muy inteligente… sorprende aparte por su cultura y sensibilidad y su talento. Pero estoy deduciendo que en cuanto a su tozudez… es un yunque. En fin…..
Funes

Barros Matos dijo...

Antes de comenzar mi comentario, le cuento a Funes que es verdad, un jugador de futbol se desmayó al cabecear un tiro libre de Mario Boyé, el artillero de Boca Juniors.

Algunas de las acepciones de la palabra YUNKE pueden asociarse en una sola persona. Es firme, paciente en las adversidades, a la vez de tolerar impertinencias con estoica paciencia. Un compañero de trabajo que tengo en esta oficina, a quien llamaré Juan (no es su nombre) se caracterizaba precisamente por su silencio y aceptación callada y sufrida de abuso del jefe en cuanto a cantidad de trabajo, en comparación con los demás oficinistas. Tengo que decir que este jefe, el que farfullaba, se vengaba de su problema de dicción, que consideraba que lo disminuía, con aquel con el cual podía ejercer dominio, y así sentirse superior y olvidar en esos momentos su complejo. El típico caso que buscan los sádicos, para ejercer sus instintos viles y necios. Algunos compañeros, en tren comprensivo, le sacábamos expedientes que completábamos nosotros en su nombre, para aliviarle el trabajo. Como conté una vez, la venganza nuestra era hablarle farfullando, intentando hacer irreconocible nuestras palabras. Cuando yo rechacé el ascenso que me proponían, lo aceptó quien era segundo en la lista. Y, con justicia, no con ansias de venganza, puso en caja a quien fuera su jefe y ahora su subalterno, haciéndole saber que no toleraría iniquidades. Y nosotros con el tiempo conseguimos que Juan, sin dejar de ser generoso, buena persona, se diera cuenta que podía seguir siéndolo aún haciendo respetar su dignidad humana.

Barros Matos dijo...

Antes de comenzar mi comentario, le cuento a Funes que es verdad, un jugador de futbol se desmayó al cabecear un tiro libre de Mario Boyé, el artillero de Boca Juniors.

Algunas de las acepciones de la palabra YUNKE pueden asociarse en una sola persona. Es firme, paciente en las adversidades, a la vez de tolerar impertinencias con estoica paciencia. Un compañero de trabajo que tengo en esta oficina, a quien llamaré Juan (no es su nombre) se caracterizaba precisamente por su silencio y aceptación callada y sufrida de abuso del jefe en cuanto a cantidad de trabajo, en comparación con los demás oficinistas. Tengo que decir que este jefe, el que farfullaba, se vengaba de su problema de dicción, que consideraba que lo disminuía, con aquel con el cual podía ejercer dominio, y así sentirse superior y olvidar en esos momentos su complejo. El típico caso que buscan los sádicos, para ejercer sus instintos viles y necios. Algunos compañeros, en tren comprensivo, le sacábamos expedientes que completábamos nosotros en su nombre, para aliviarle el trabajo. Como conté una vez, la venganza nuestra era hablarle farfullando, intentando hacer irreconocible nuestras palabras. Cuando yo rechacé el ascenso que me proponían, lo aceptó quien era segundo en la lista. Y, con justicia, no con ansias de venganza, puso en caja a quien fuera su jefe y ahora su subalterno, haciéndole saber que no toleraría iniquidades. Y nosotros con el tiempo conseguimos que Juan, sin dejar de ser generoso, buena persona, se diera cuenta que podía seguir siéndolo aún haciendo respetar su dignidad humana.

Funes dijo...

El homenaje de Antonio Machado a Federico García Lorca que nos convida la editora del blog me ha hecho recordar a otro poeta que hemos citado aquí: Miguel Hernandez.
Me gustaría “recuperar” a ambas figuras y la relación entre ellos.
Dos cuestiones. Una: ¿Solo se vieron una vez?. Otra: ¿Fue mala la relación entre ellos? Veamos.
Se conocieron en Murcia, en la casa del editor del entonces jovencísimo Miguel Hernandez, Don Raymundo de los Reyes. Era el año 1933 y Federico ya era famoso. Miguel estaba a punto de editar “perito de lunas”. Fue un encuentro extraño; Federico alabó los versos del poeta de Orihuela y se ofreció a difundirlos en Madrid. Algunos sostienen que ese encuentro en Murcia fue el único encuentro directo entre los dos escritores. Incluso he escuchado un reportaje hecho hace ya unos años al hijo de Raimundo de los Reyes (Antonio) confirmando que ese había sido el único encuentro.
También –referido a la relación entre ambos- se sabe que posterior a esa jornada en Murcia Miguel comenzó a enviar correspondencia a García, quién al principio contestó algunas hasta que finalmente las ignoró. Incluso, algunos sostienen que el granadino manifestó su incomodidad por la presencia de Hernandez en los círculos literarios de Madrid.
Pero, dentro de la llamada Generación del 27 está la poeta Concha Mendez quién escribió una elegía en homenaje a Federico García, que en una parte dice: (sigue)
Funes

Funes dijo...

"De altos sueños y anchas luces
encendías el ambiente
cuando por mi casa ibas
con los amigos de siempre.
Con Luis, con Pablo, con Delia,
con Rafael, con Vicente,
con Concha, Rosa y Miguel
—¡que tuvo tu misma muerte!—
(Y con Don Luis.. .y Don Lope...
con Tirso... y el Arcipreste...
con Calderón... con Teresa...
con Machado... y Gil Vicente..."
El “Miguel” del poema, que tuvo la misma muerte que el homenajeado sin dudas a Miguel Hernandez. (Para los poetas del 27 y para los amantes de la libertad la muerte de Hernandez en la carcel fue un asesinato). Es por ello que tiendo a pensar que efectivamente tuvieron otros encuentros en tertulias en la casa de Altoaguirre (esposo de Mendez). Y respecto a que la relación entre ambos fue tensa, el poema de despedida de Concha Mendez los trata a ambos (entre otros poetas) como “…los amigos de siempre…” dando entonces otra imagen de la relación posible entre ambos en esas tertulias a las que alude.
En definitiva, dos personajes con historias tan distintas, con orígenes tan diversos, y con un amor por la libertad que les llevó la propia vida. En fin….
Funes

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