sábado, 13 de noviembre de 2010

Harapo / Arpar

Ilustración de mEy!
(De [h]arpar, quizá infl. por trapo).

1. m. andrajo (‖ pedazo o jirón de tela).
2. m. Líquido ya sin fuerza, o aguardiente de poquísimos grados, que sale por la piquera del alambique cuando va a terminar la destilación del vino.

andar, o estar, alguien hecho un ~.

1. locs. verbs. coloqs. Llevar muy roto el vestido.

arpar
(Del ant. harpar o farpar, y este del fr. ant. harper, agarrar).

1. tr. Arañar o rasgar con las uñas.
2. tr. Hacer tiras o pedazos algo.

Real Academia Española

HARAPOS

A veces me pregunto
¿qué fue de mi?
y salgo a buscarme en
mil imágenes de viento

Y hay octubres
en que tropiezo (en silencio)
con retazos de lo que fui,
retazos como harapos
descolgados en el tiempo

Y recojo esos jirones
uno a uno
y los aliso…
Y los doblo suavemente.
Como a una capa del
Príncipe que quise ser
y que aún espero
en una esquina…
Vanamente….

¿Qué fue de mí?
¿Este hombre que soy?
¿O el que aún sueño?
Y así pasan algunos días y
mil noches

Pero siempre me despierto
en un suspiro:
“Igual renazco…”

"Un verso menor de un poeta menor sur del mundo"

6 comentarios:

Barros Matos dijo...

Celeste, gracias por el poema HARAPOS. Tocó una fibra íntima de mi alma, lo copié para tenerlo. Lástima desconocer el nombre del autor.

Barros Matos dijo...

Harapo. Esta palabra me recordó un hecho rarísimo, del cual fui testigo en mi niñez. Hasta mis 12 años, cuando mi madre dijo basta, los Barros Matos fuimos una familia trashumante. Mi padre fue un gran trabajador, pero pronto se aburría del oficio elegido e iba por otro, generalmente en un lugar distante, con el anhelo de encontrar el trabajo de su vida. Y donde estuviéramos, mamá ayudaba fabricando pastelitos con dulce, pan con chicharrones y alfajorcitos de maicena. Estábamos viviendo en la Mesopotamia, el viejo siempre embarcado llevando elementos para aserraderos en Misiones, vacas para pastoreo a alguna isla o yerba de Corrientes a varios puertos, cuando supo de un pueblo al sur de Rosario donde había muerto el carpintero, y la viuda vendía el negocio. Dejó los barcos y allá fuimos, mamá con sus cacharros para fabricar golosinas y papá que “había encontrado por fin lo que buscaba”. En ese pueblito, como sucede en todos, había un personaje estrafalario, el Loco Sombra Ajena.
CONTINÚA

Barros Matos dijo...

Lo apodaron Sombra Ajena porque aseguraba que le habían robado la sombra y le dejaron la de otro. Si lo mirábamos bien, parecía cierto. Era más gruesa que su silueta, no mostraba el pelo largo que usaba Sombra Ajena, y por sus bordes deshilachados, algunas manchas blancas, se la veía sucia y algo rota, muy usada y descuidada. Más que sombra, era un triste harapo que lo seguía o se adelantaba, según de donde le diera la luz. Llegaban desde todos lados estudiosos de fenómenos raros tratando de dilucidar el misterio, cosa que no había sucedido aún cuando, al año, nos volvimos a mudar. Pero esta vez, definitivamente. Yo era ya adolescente, y en mi nueva localidad conocí al Gordo Vilchez, que en ese entonces no era gordo. Cuando con los años comenzó sus estudios sobre vidas anteriores y reencarnaciones, se ocupó del tema, y supuso que Sombra Ajena se había traído no sólo el alma de una vida anterior, si no también la sombra del difunto.

Celestacha dijo...

Qué buen relato !!! jajja Sombra Ajena, es una idea genial. Estoy haciendo una compilación de todos estos relatos geniales que va juntando el blog.
Estamos rodeados de excelentes escritores, Barros. Un abrazo

Anónimo dijo...

Por que no:)

Zaixe dijo...

Harapo no puede venir del francés harper, eso es un disparate.
Por qué lo digo? Porque en gallego se dice 'farrapo' y es evidente que ambas palabras tienen el mismo origen. Esto indica que en castellano tenía originalmente una F- incial que se perdió. El francés nunca pierde la F- incial, así que, si ambas voces estuviesen emparentadas, tendría que ser 'farper', y no 'harper', pero es 'harper', así que no puede estar emparentado con harapo (o 'farapo').

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