viernes, 5 de noviembre de 2010

Esperpento

Ilustración de Maitena
(De or. inc.).

1. m. Hecho grotesco o desatinado.
2. m. Género literario creado por Ramón del Valle-Inclán, escritor español de la generación del 98, en el que se deforma la realidad, recargando sus rasgos grotescos, sometiendo a una elaboración muy personal el lenguaje coloquial y desgarrado.
3. m. coloq. Persona o cosa notable por su fealdad, desaliño o mala traza.

Real Academia Española

Antes de que la palabra se vinculara al género literario creado por Ramón del Valle-Inclán, se trataba de una palabra ya utilizada en el habla coloquial que significaba algo deformado, feo y risible a la vez, con lo que se acercaba mucho al significado de la palabra “grotesco”.
Luego incorpora todos los significados propios del valleinclanismo, en tanto género trágico que incorpora elementos grotescos y absurdos en el que está subrayado lo absurdo en vez de lo trágico. Provoca así unos “efectos extraños que mueven al espectador a la risa, al horror y a la perplejidad, siendo así que frecuentemente la risa sirve para aminorar el horror y la perplejidad”.
Valle-Inclán nos presenta una mezcla de elementos a la que no estamos acostumbrados; combina lo horroroso con lo cómico, habla sobre la muerte y cosas serias en un tono ligero, con lo que nos desconcierta y no sabemos si meditar sobre las cosas que nos presenta o reírse.
Esta técnica de acercarse a las cosas serias y trágicas con la ayuda del humor y bromas para poder profundizar en ellas proviene del presupuesto que el hombre no está dispuesto a aceptar las cosas desagradables tal como son. El humor y lo absurdo hace a uno capaz incluso reírse de sí mismo y de sus propias miserias. Seguir leyendo...

Para el esperpento es típico el uso de la ironía, la sátira, las paradojas y los frecuentes contrastes. Lo extraordinario e irreal pretende parecer normal y verosímil. Uno de los rasgos es también la presencia de la muerte que ayuda a crear contrastes.
Al construir los personajes Valle-Inclán utiliza la técnica se muñequización y deshumanización, los construye como títeres. La deshumanización tiene sus orígenes en el existencialismo, que representa al hombre angustiado por su libertad de decisión sin tener ninguna garantía del futuro, un hombre sintiéndose perdido en este mundo y buscando a un titiritero quien tomaría las decisiones por él.
Los personajes obtienen rasgos ridículos y grotescos, se parecen a las máscaras de un carnaval, a monstruos, payasos o imbéciles. La ridiculización aparece también en sus movimientos con los que se parecen a muñecos; se mueven convulsivamente, resbalan y bambolean. A veces se acentúa la animalidad de los personajes, al describir los rasgos de su personaje le compara con un animal, con las descripciones nos da una imagen grotesca de ellos, a veces bastante cruel. Esta técnica es muy que evidente en el esperpento de Los cuernos de don Friolera, donde el argumento está representado por un teatro de marionetas, o en el personaje de Zaratustra en Luces de Bohemia.

Podemos constatar que el esperpento surge de una tradición hispana que aparece ya en la obra de Cervantes, Quevedo o Goya y a la cual reanuda Valle-Inclán, inspirándo con su áspera crítica de la sociedad y del Estado a otros, entre los que están también los cineastas Berlanga, Ferreri y el guionista Azcona.
Parece que el esperpento no desapareció ni desaparecirá de la cultura española, sino que va a seguir provocando como una forma de crítica política y social no abierta e indirecta, ya que en forma de literatura, prensa, cine, teatro o teatro de títeres y forzando a sus lectores y espectadores a una autoreflexión sin compasión con sí mismos.

7 comentarios:

Funes dijo...

Con relación a “esperpento" –sonora palabra- debo decir un par de cosas. La primera es que desconocía olímpicamente que se tratare de un género literario creado por un tal Valle-Inclan persona ésta que también desconozco. Sin ánimo de contradecir o polemizar, debo decir que me resulta al menos sorpresivo que exista tal género literario, sin querer afirmar con esto que se trata de un invento de la editora.
Bien. Por otro lado ocurre con esta palabra lo mismo que expresé al comentar la palabra “adefesio”. En efecto, los que se juntan en los cafés a hablar de bueyes perdidos ejercen un machismo campante y simplón. Y el término “esperpento” se usa en esos lugares exclusivamente para catalogar a las mujeres que, a criterio de los contertulios del bar, son consideradas feas. “Contador Umpierrez, necesito hacer un trámite en Dirección de Catastro con la Srta. María Isabel Guerrero … la conoce Ud.?” “Claro que sí, Funes, un ´esperpento´ la ´mina´”. Es decir: se la tildará de “esperpento” aunque la pregunta esté dirigida a facilitar un trámite administrativo.
En sentido similar he comentado el uso que se da en bares y cafetines infames a la palabra ´mastodonte´ que si bien tiene un significado distinto a ´esperpento´, se la utiliza también con carácter machista y para graficar a aquellas mujeres muy grandotas. Para ejemplificar repito aquí el comentario hecho por Caverna, el tachero cuando contó: “El otro día me para en la esquina de Rodriguez Peña y Achával una mina… no entraba por la puerta del auto, tuvo que hacer malabares para entrar… era un mastodonte la mujer esta”
Cuando comenté en “dos cuchillos” el bar de esquina al que concurro que también se designa con esta palabra a un género literario, me miraron como si fuese un marciano. “Mirá Funes, no te descolgués con cosas raras… esperpentos son las minas que son fuleras, que son un adefesio…” me dijo el filósofo argentino mas reconocido, Augusto Balceda (retirado del Ferrocarril Urquiza –retiro voluntario-). Todos asintieron.
Es lo que puedo informar
Funes

Funes dijo...

Con relación a “esperpento" –sonora palabra- debo decir un par de cosas. La primera es que desconocía olímpicamente que se tratare de un género literario creado por un tal Valle-Inclan persona ésta que también desconozco. Sin ánimo de contradecir o polemizar, debo decir que me resulta al menos sorpresivo que exista tal género literario, sin querer afirmar con esto que se trata de un invento de la editora.
Bien. Por otro lado ocurre con esta palabra lo mismo que expresé al comentar la palabra “adefesio”. En efecto, los que se juntan en los cafés a hablar de bueyes perdidos ejercen un machismo campante y simplón. Y el término “esperpento” se usa en esos lugares exclusivamente para catalogar a las mujeres que, a criterio de los contertulios del bar, son consideradas feas. “Contador Umpierrez, necesito hacer un trámite en Dirección de Catastro con la Srta. María Isabel Guerrero … la conoce Ud.?” “Claro que sí, Funes, un ´esperpento´ la ´mina´”. Es decir: se la tildará de “esperpento” aunque la pregunta esté dirigida a facilitar un trámite administrativo.
En sentido similar he comentado el uso que se da en bares y cafetines infames a la palabra ´mastodonte´ que si bien tiene un significado distinto a ´esperpento´, se la utiliza también con carácter machista y para graficar a aquellas mujeres muy grandotas. Para ejemplificar repito aquí el comentario hecho por Caverna, el tachero cuando contó: “El otro día me para en la esquina de Rodriguez Peña y Achával una mina… no entraba por la puerta del auto, tuvo que hacer malabares para entrar… era un mastodonte la mujer esta”
Cuando comenté en “dos cuchillos” el bar de esquina al que concurro que también se designa con esta palabra a un género literario, me miraron como si fuese un marciano. “Mirá Funes, no te descolgués con cosas raras… esperpentos son las minas que son fuleras, que son un adefesio…” me dijo el filósofo argentino mas reconocido, Augusto Balceda (retirado del Ferrocarril Urquiza –retiro voluntario-). Todos asintieron.
Es lo que puedo informar
Funes

Celestacha dijo...

Funes, por alguna razón cibernética que desconocemos, su comentario pude leerlo en mi mail pero no aparece publicado en el blog. He visto que últimamente falla seguido el sistema. Ya aparecerán todos juntos, seguramente.
Totalmente de acuerdo con Ud. que nada mejor que aplicar la palabra esperpento a un adefesio masculino o femenino. De hecho, así conocemos la palabra comúnmente. Pero creí que "sería un valor agregado" ampliar sobre lo que no conocíamos. Y era el hecho de que es todo un género hispánico, aplicado no sólo a las letras sino al teatro y al cine también.
Así que...ningún invento de la editora, eh ??
Saludos y buen fin de semana !

Funes dijo...

Algunos breves apuntes a “esperpento”. En primer lugar debo confesar que desconocía olímpicamente que esta palabra refería a un género literario, y menos adjudicado a un tal Valle Inclan, persona que no conozco. Es más: me resulta sorpresivo que exista tal género literario, no queriendo decir con esto que se trate de un invento de nuestra editora.
En cuanto al uso habitual de “esperpento” debo remitirme al comentario que su oportunidad hice referido a la palabra “adefesio”: efectivamente, en los bares y cafetines donde se juntan los atorrantes, vagos, charlatanes, sabelotodos y demás, la palabra del día de hoy es usada con neto corte machista: se usa “esperpento” única y exclusivamente para referirse a la mujer que en ese círculo de contertulios es considerada fea, fulera. Y no importa el tema que se trate, si uno se está refiriendo a una mujer considerada fea, inmediatamente alguien la fulminará con un “adefesio” o “esperpento” que para el uso al que aludo, son sinónimos. “Contador Umpierrez, necesito hacer un trámite en Dirección de Catastro con una Srta. que atiende allí, Isabel Castaño; me dijeron que es muy capaz, ¿ la conoce Ud.?” “Claro que la conozco Funes, es un esperpento la mina esa”. Noten: yo no le pregunté si era linda o fulera… no hizo falta.
Vale aclarar que generalmente cuando en el bar se refieren a la mujer fea, y la adjetivan como “esperpento” o “adefesio” se referirán a la mujer como “la mina esa”, para darle fuerza al sentido de la fealdad que se quiere describir. Si se tratare de una mujer mayor se referirán a “…la vieja esa”, con el mismo objetivo resaltador, y aunque el que llame “esperpento” a “la vieja esa” sea el propio Don Acevedo, 98 años, contertulio del bar y dueño de la principal librería de viejo de Argentina, “Papeles de Oriente”.

Finalmente, hoy en el bar intenté deslizar que con “esperpento” se indica un género literario. Me miraron como si fuese marciano. Habló el filósofo mas importante del país Augusto Balceda (retirado ferroviario) y dijo: “che, Funes, no te descolgués con cosas raras… eso que decís es un invento… “esperpento” significa ´minas feas, fuleras, que asustan´”
Todos los demás asintieron.
Funes

Barros Matos dijo...

Del género literario se ocupó nuestra editora dándonos una semblanza acabada de ello, y luego, seguramente, Funes abundará en el tema con sus conocimientos que superan los míos, por lo que dejaré esa tarea a su cargo. El esperpento que quiero recalcar se refiere al espectáculo cotidiano que la vida pone enfrente de nuestro camino, obligándonos a considerar ciertos detalles llamativos por lo grotesco. Se abre nuestra repulsa a esa afrenta a los buenos modales, a la educación, en esa exagerada y hasta rebuscada necesidad de rebajar el lenguaje cotidiano con una seguidilla de expresiones vulgares, chabacanas, manifiesta necesidad de llamar la atención hacia el dicente, intentando ser la vanguardia de la modernidad, cuando en realidad representa la grotesca y ridícula forma de intentar ser alguien. Copia de la basura televisiva, que también incursiona en un rebuscado pseudo erotismo, en ciertos programas que oscilan entre lo grotesco y lo estúpido. Resulta grotesco también lo infame, la mirada lasciva que sin esconder y hasta con una sonrisa que intenta transformándonos en cómplices, dirige ese hombre con canas de años siguiendo el andar de una jovencita. Es grotesca la actuación del padre de un adolescente que en lugar de ser su consejero y amigo, se convierte en cómplice, se viste como él, copia su léxico, intenta ser parte de la juventud acompañándolo o justificando hechos reñidos con el buen gusto, la moral y la ética. La forma de actuar de quien se excede en el alcohol, pasan a veces de lo grotesco a lo repugnante, y que representara con exactitud la actriz Sandra Bullok en la película 28 DIAS. Hay mucho más de grotesco en nuestro encuentro cotidiano con la vida misma, pero termino con la sorpresa que dibuja Maitena de una mujer que pregunta a otra “Te operaste” ¿Y de qué?” Pregunta que lleva en si la respuesta implícita.

Funes dijo...

Algunos breves apuntes a “esperpento”. En primer lugar debo confesar que desconocía olímpicamente que esta palabra refería a un género literario, y menos adjudicado a un tal Valle Inclan, persona que no conozco. Es más: me resulta sorpresivo que exista tal género literario, no queriendo decir con esto que se trate de un invento de nuestra editora.
En cuanto al uso habitual de “esperpento” debo remitirme al comentario que en su oportunidad hice referido a la palabra “adefesio”: efectivamente, en los bares y cafetines donde se juntan los atorrantes, vagos, charlatanes, sabelotodos y demás, la palabra del día de hoy es usada con neto corte machista: se usa “esperpento” única y exclusivamente para referirse a la mujer que en ese círculo de contertulios es considerada fea, fulera. Y no importa el tema que se trate, si uno se está refiriendo a una mujer considerada fea, inmediatamente alguien la fulminará con un “adefesio” o “esperpento” que para el uso al que aludo, son sinónimos. “Contador Umpierrez, necesito hacer un trámite en Dirección de Catastro con una Srta. que atiende allí, Isabel Castaño; me dijeron que es muy capaz, ¿ la conoce Ud.?” “Claro que la conozco Funes, es un esperpento la mina esa”. Noten: yo no le pregunté si era linda o fulera… no hizo falta.
Vale aclarar que generalmente cuando en el bar se refieren a la mujer fea, y la adjetivan como “esperpento” o “adefesio” se referirán a la mujer como “la mina esa”, para darle fuerza al sentido de la fealdad que se quiere describir. Si se tratare de una mujer mayor se referirán a “…la vieja esa”, con el mismo objetivo resaltador, y aunque el que llame “esperpento” a “la vieja esa” sea el propio Don Acevedo, 98 años, contertulio del bar y dueño de la principal librería de viejo de Argentina, “Papeles de Oriente”.
Finalmente, hoy en el bar intenté deslizar que con “esperpento” se indica un género literario. Me miraron como si fuese marciano. Habló el filósofo mas importante del país Augusto Balceda (retirado ferroviario) y dijo: “che, Funes, no te descolgués con cosas raras… eso que decís es un invento… “esperpento” significa ´minas feas, fuleras, que asustan´”
Todos los demás asintieron.
Funes

Funes dijo...

Algunos breves apuntes a “esperpento”. En primer lugar debo confesar que desconocía olímpicamente que esta palabra refería a un género literario, y menos adjudicado a un tal Valle Inclan, persona que no conozco. Es más: me resulta sorpresivo que exista tal género literario, no queriendo decir con esto que se trate de un invento de nuestra editora.
En cuanto al uso habitual de “esperpento” debo remitirme al comentario que su oportunidad hice referido a la palabra “adefesio”: efectivamente, en los bares y cafetines donde se juntan los atorrantes, vagos, charlatanes, sabelotodos y demás, la palabra del día de hoy es usada con neto corte machista: se usa “esperpento” única y exclusivamente para referirse a la mujer que en ese círculo de contertulios es considerada fea, fulera. Y no importa el tema que se trate, si uno se está refiriendo a una mujer considerada fea, inmediatamente alguien la fulminará con un “adefesio” o “esperpento” que para el uso al que aludo, son sinónimos. “Contador Umpierrez, necesito hacer un trámite en Dirección de Catastro con una Srta. que atiende allí, Isabel Castaño; me dijeron que es muy capaz, ¿ la conoce Ud.?” “Claro que la conozco Funes, es un esperpento la mina esa”. Noten: yo no le pregunté si era linda o fulera… no hizo falta.
Vale aclarar que generalmente cuando en el bar se refieren a la mujer fea, y la adjetivan como “esperpento” o “adefesio” se referirán a la mujer como “la mina esa”, para darle fuerza al sentido de la fealdad que se quiere describir. Si se tratare de una mujer mayor se referirán a “…la vieja esa”, con el mismo objetivo resaltador, y aunque el que llame “esperpento” a “la vieja esa” sea el propio Don Acevedo, 98 años, contertulio del bar y dueño de la principal librería de viejo de Argentina, “Papeles de Oriente”.
Finalmente, hoy en el bar intenté deslizar que con “esperpento” se indica un género literario. Me miraron como si fuese marciano. Habló el filósofo mas importante del país Augusto Balceda (retirado ferroviario) y dijo: “che, Funes, no te descolgués con cosas raras… eso que decís es un invento… “esperpento” significa ´minas feas, fuleras, que asustan´”
Todos los demás asintieron.
Funes

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