viernes, 24 de septiembre de 2010

Trebejo

Ilustración de Tulla Masinari
(De or. inc.).


1. m. Utensilio, instrumento. U. m. en pl.
2. m. juguete (‖ objeto con que se entretienen los niños).
3. m. Cada una de las piezas del juego de ajedrez.
4. m. ant. Diversión, entretenimiento.
5. m. ant. chanza.

Real Academia Española

Este post está hecho en colaboración con Jesús Malia de Poesía Abierta  porque ocurrió que leyendo un poema de Rosario Castellanos llamado Economía doméstica, encuentra la palabra "trebejo" que, en verdad, hacía mucho, mucho tiempo que no oía. Incluso Jesús nos facilita el párrafo que ilustra la palabra, y que paso a trascribir. Si quieren escuchar el poema completo recitado con la propia voz de la autora sigan este enlace.

..."Pero hay algunas cosas
que provisionalmente coloqué aquí y allá
o que eché en el lugar de los trebejos.
Algunas cosas. Por ejemplo, un llanto
que no se lloró nunca;
una nostalgia de que me distraje,
un dolor, un dolor del que se borró el nombre,
un juramento no cumplido, un ansia.

Que se desvaneció como el perfume
de un frasco mal cerrado
y retazos de tiempo perdido en cualquier parte.
Esto me desazona. Siempre digo: mañana…
y luego olvido. Y muestro a las visitas,
orgullosa, una sala en la que resplandece
la regla de oro que me dio mi madre."

Rosario Castellanos 
México 1925 / 1974

4 comentarios:

Viejex dijo...

La conocía sólo como el nombre genérico de las piezas del ajedrez. Otra bellísima palabra.

Funes dijo...

Comparto lo que dice el amigo Viejex: "trebejos" tenía para mi un solo significado: las piezas del ajedrez. Ahora bien, manteniendo esa limitación conceptual, me voy a referir a “trebejos” en ese sentido. Pero no puedo obviar la hermosa entrada de Celeste ni su cita a Rosario Castellanos, poeta mexicana, porque, por esas cosas insondables de la vida, la cultura mexicana está muy presente en mí en estos días. Y Rosario Castellanos no es cualquier poeta. Nacida en DF, se crió en Chiapas. Y Chiapas es cosa seria: uno de los lugares mágicos del mundo. Criarse en Chiapas dicen en México, es tener un plus para abordar el arte y la creatividad. Licenciada en la Escuela de Filosofía, Rosario se destacó en las letras y como diplomática también. Murió electrocutada en un accidente.
Pero volviendo a trebejos, quiero destacar el arte que significan esas piezas de ajedrez mas allá del juego en si mismo. La elaboración de las piezas importan una actividad artística propia dentro del arte de las esculturas. Y me atrevo a una comparación: puertas y trebejos. Dejando de lado las puertas fabricadas en serie, impersonales y frías, si nos tomamos el “trabajo” de salir a la calle y mirar las puertas de las casas veremos que prácticamente no hay dos iguales: esto me imagino que es porque detrás de las mismas viven personas que no son iguales. Entonces uno de mis pasatiempos es salir por las calles caminar, silbar y mirar las puertas todas diferentes, e imaginar la gente que está detrás, igual de distintas. Con los trebejos del ajedrez (de aquellos no fabricados en serie por máquinas industriales que no piensan en el ser humano)pasa lo mismo. No hay dos iguales cuando son elaborados por artistas. Deduzco que es así porque estos artistas saben que esas piezas serán movidas por manos de personas que son diferentes unos de otros. Unicos digamos, como únicas serán las piezas que los representen.
Eso si es verdad que cada jugador mueve sus trebejos como un ser único e individual. Puede que ocurra como dice Borges en un poema que en mi entrada siguiente comentaré.
Funes

Funes dijo...

¿Quién mueve los trebejos en una partida de ajedrez?
¿Seremos acaso nostros "trebejos" puestos sobre una tablero que no alcanzamos a comprender?
Les acompaño una genialidad de Borges, hecha poesía.
(Celeste, no recuerdo si este poema ya lo hemos publicado aquí, acláremelo si puede. Gracias)
Funes

En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.
Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.
Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.
En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.
II
Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.
No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.
También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y blancos días.
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?

Jesús Malia Gandiaga dijo...

Muchas gracias, Celeste, por llevarme a la voz de Chayito. El amor que siento por su poesía, que tiene un lugar especialísimo en Poesía Abierta (estoy publicando toda su poesía semana a semana)nunca me llevó a buscar su voz. Pero aquí está ya para mí. Gracias a ti.

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