jueves, 23 de septiembre de 2010

Fetiche

Ilustración de Mark Ryden
(Del fr. fétiche).

1. m. Ídolo u objeto de culto al que se atribuye poderes sobrenaturales, especialmente entre los pueblos primitivos.

Real Academia Española

La RAE establece el origen de la palabra en el francés, sin embargo rastreando su etimología, encuentro acuerdo en establecer ese origen en el portugués. Es por eso que transcribo la etimología tal como lo explica El castellano.org ya que se comprende mejor su evolución.
A partir del participio pasivo de hacer, ‘hecho’, se formó la palabra hechizo en español hacia fines del siglo XV, como ‘artificio supersticioso de que se valen los hechiceros’, según definía el Diccionario español-latino (1495), de Antonio de Nebrija.

Hechicero, palabra también formada a partir de ‘hacer’, ya aparecía registrada en nuestra lengua desde Calila y Dimna, un libro de cuentos anónimo traducido del árabe por iniciativa de Alfonso X. Hechicero y hechizo pasaron al portugués como feiticeiro y feitiço. Esta segunda palabra portuguesa llegó luego al francés como fétiche; más tarde, al inglés como fetish. En ambas lenguas denomina objetos de hechicería africana, tales como amuletos y talismanes, y finalmente, reingresó al castellano con este significado, bajo la nueva forma fetiche.

Jugando con el carácter mágico de los fetiches, el filósofo alemán Karl Marx adoptó la palabra para referirse al fetichismo de la mercancía, por el cual, según él, un producto manufacturado oculta las relaciones de trabajo bajo las cuales fue producido.

Más adelante, el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, retomó la palabra fetiche para referirse a ciertos fenómenos observados en su práctica clínica, en los cuales el interés sexual de algunos pacientes aparecía desplazado hacia objetos vinculados indirectamente a su objeto sexual, tales como prendas de ropa, mechones de cabello, etcétera.
Marx y Freud han contribuido ciertamente a que esta palabra mantuviera su plena vigencia, y se encuentre fuera de peligro de extinción. Pero es una palabra interesante que quise incorporar al Arca.

2 comentarios:

Funes dijo...

Qué tema este, por favor!
En lo referente a los fetiches sexuales, hay una gama interminable de objetos que entran en esta categoría y que promueven en el sujeto un erotismo y excitación sexual que de otro modo tal vez, no existiría. Es necesario destacar el hecho de que a un tipo le gusten las piernas de una mujer, o un buen escote, o que a una mujer lo atraigan los tipos con bigotes, o velludos, no es en si mismo “fetichismo” en la medida que para su deseo sexual y su conducta en ese ámbito, no sean dirimentes. Dicho de otro modo, para los fetichistas el "objeto/fetiche" es más excitante que la persona en si. De allí que hay una graduación parece, en virtud de la cual el fetichismo puede ser considerado desde inofensivo hasta una situación digamos, patológica o enfermiza.
La lista de objetos en el fetichismo sexual es interminable: calzados, piercings, tatuajes, delantales, guantes, esposas (grilletes en este caso); ropa interior, colores determinados, y también como “objeto sexual fetichista” la cabeza, las manos, los pies, la piel lampiña, los vellos, etc
Si. La lista es interminable pero, sin que sea considerado una encuesta de IBOPE, parecería que en los primeros lugares de preferencia en los fetichistas, se ubican los pies femeninos, y el calzado idem, y dentro de estos, las botas femeninas. Si son con taco aguja, un plus para el enloquecimiento del tipo. Deduzco (sin posibilidad de afirmar que es cierto) que el placer sexual derivado del calzado femenino, en particular las botas debe obedecer a alguna situación de poder que visualiza el sujeto fetichista en el objeto de adoración. Una mujer con botas parece ser, es otra cosa para los entendidos.
Respecto de este tema, debo decirles que lo charlamos en el bar de esquina al que concurro. Bien. Allí surgieron dos comentarios, que por lo menos, son curiosos. Hubo dos amigos del bar que se auto impusieron el carácter de fetichistas: Cardona (el mentiroso) y el contador Umpierrez. Dijo Cardona: “muchachos, a mi lo que me puede, me mata y me excita sin control alguno es la mujer en camioneta, y si es nueva, importada y de color oscuro con vidrios polarizados, mucho mas. Veo bajar una mujer de una camioneta o subir a ella para conducirla, y créanme, desfallezco de deseo”. "Es usted un fetichista V.I.P. Cardona" dijo inmediatamnte Gilberto Grandia.
Por su parte el contador Umpierrez comentó: “yo soy fetichista. Y el objeto de mi fetichismo son las esposas”. “Eso es bastante común entre los fetichistas contador, a muchos les promueve el deseo el uso de las esposas para sujetar a la mujer o para que lo sujeten” le repliqué con ingenuidad. “Che Funes, usted no me entiende: a mi lo que me excita, lo que me promueve el mayor de los deseos y el mayor placer son las esposas…. Las mujeres casadas”.
En fin….
Funes

Celestacha dijo...

Este toque final de humor fue GENIAL, GENIAL, GENIAL !!! me hubiera dicho Funes lo que pondría, y lo usaba de ejemplo del post anterior llamado DILOGÍA !. Con lo que me costó encontrar ejemplos dignos !!.
Saludos !

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