miércoles, 17 de agosto de 2011

Cornucopia

(Del lat. cornucopĭa).

1. f. Vaso en forma de cuerno que representa la abundancia. Era u. t. c. m.

2. f. Espejo de marco tallado y dorado, que suele tener en la parte inferior uno o más brazos para poner bujías cuya luz reverbere en el mismo espejo.

Real Academia Española

La cornucopia es conocida también en español como el cuerno de la abundancia y es un símbolo de prosperidad y afluencia que data del siglo V a. C.

En la mitología griega, la cabra Amaltea crio a Zeus con su leche. Zeus, de niño, rompió sin querer uno de los cuernos de la cabra mientras jugaba con uno de sus rayos. Para compensar a Amaltea, le concedió al cuerno roto el poder de dar al ser que lo poseía todo lo que deseaba. De ahí surgió la leyenda de la cornucopia. Las representaciones originales eran del cuerno de la cabra lleno de frutas y flores: varias deidades, especialmente Fortuna, se representaban con el cuerno de la abundancia. Imágenes más modernas, como las usadas en los murales del Día de Acción de Gracias, muestran una cesta de mimbre con forma de cuerno llena de frutas y verduras.

En las representaciones modernas, la cornucopia es básicamente un cono curvo, hueco y sin fondo, típicamente relleno con diversos tipos de frutas. Incluso es usada en el escudo de Colombia, donde aparecen dos de ellas, una atiborrada de frutos y flores exóticas del país y otra llena de monedas de oro. En el escudo de Venezuela se encuentran dos cornucopias cruzadas en la parte superior, así como en el escudo de Panamá y Perú, en donde aparece una cornucopia dorada que derrama monedas de oro. El cuerno de la abundancia también aparece en el escudo de la Provincia de Mendoza, ubicada en la República Argentina.



Otra palabrita sugerida por Letraparte !

5 comentarios:

indigo dijo...

Despectiva y coloquialmente puede derivar en cornicopia, para referirse a una mujer rancia, afectada, falsa, de intenciones poco claras...
Saludos.

BARROS MATOS dijo...

Cornucopia es el símbolo de la abundancia.Y en este viaje hubo abundancia de todo. Pesca, humor, y el acrecentamiento de una amistad indestructible. Se terminó la excursión de pesca, por fin, 2 días más y nos salían escamas de tanto comer pescado. Nos despedimos a los abrazos en el muelle, como si en vez de haber estado juntos y volver a lo habitual, nos despidiéramos por un largo tiempo. Tomamos unos taxis, yo me bajé con Vilchez en su casa y me fui caminando las pocas cuadras hasta el departamento que le alquilo a la tía del Gordo.

En una esquina me llamó la atención un personaje bajito, no más de 1.60 m., con un traje verde que le quedaba holgado. No era un verde chillón, pero si algo llamativo, o quizá era por su actitud. Con las manos en los bolsillos, se paraba en el cordón de la vereda, volvía unos pasitos, regresaba al cordón y vuelta para atrás, siempre murmurando y mirando a los costados, Parecía irritado, como si alguien a quien esperaba se hubiera demorado. Lo observaba por el reflejo de la vidriera de la ferretería. Inspiraba algo mezcla de risa y también de compasión, en su traje verde holgado, sus pasitos inquietos y el irritado murmullo.
BARROS MATOS SIGUE

BARROS MATOS dijo...

En fin…seguí mi camino, en el departamento enchufé la heladera luego de casi un mes de ausencia, puse dos botellas de agua y decidí dejar para mañana la lista de compras, aún me quedaban 4 días de licencia. Me afeité, duché, cambié de ropa, y me encaminé al 4 DE COPAS para una cena liviana de un par de sándwiches y una cerveza. Al pasar por la esquina de la ferretería, un grupo de curiosos rodeaban una colectivo detenido mientras se alejaba una ambulancia. A mi pregunta, alguien comentó “un tipo…justo cuando pasaba el colectivo se le cruzó enfrente. Lo pasó por encima” ¿Quién…cómo era? “ un tipo bajito, medio raro…vestido de verde”. Quedé pasmado. Paralizado, no por la sorpresa, era como si estuviera predestinado, como algo…esperable. Algo que se veía venir y no lo vimos. No lo vi. El grupo se fue disolviendo, ahí quedaba el colectivo, una mancha oscura en el asfalto…se me fue el apetito. Me entraron unos deseos locos de fumar, hace años que no pruebo un cigarrillo, si alguien estuviera fumando de caradura le pedía que me convidara. Volví al departamento. Antes de salir de vacaciones compré CAÍN, de Saramago. Voy a hacer la lista del supermercado y me acostaré a leer. “Un tipo bajito, medio raro” me dijo el muchacho. Pensé “ también murmuraba con las manos en los bolsillos y caminaba un pasito adelante y uno atrás, uno adelante y uno atrás”…Un hombreque no estaba irritado, si no dolorido, indeciso, angustiado...y no me di cuenta...un hombrecito vestido de verde…´ta que lo tiró, che!
BARROS MATOS

Anónimo dijo...

Qué tema este, vinculado a los cuernos y a todo un desarrollo de diversas mitologías e historias relacionadas a la cornamenta. Obviamente que nombrar esta palabra en el bar de esquina al que concurro diariamente, bastó para que todos mis contertulios divagaran acerca de la palabra “cornudo”. Es más: mis amigos del bar vincularon el cuerno de la abundancia con la condición de cornudo del hombre (aclaro que en el bar los únicos cornudos son los hombres), bajo la falsa idea de que la mujer que engaña a su pareja lo hace bajo el disfraz de la cornucopia que puede adoptar infinitas formas y situaciones. Yo obviamente repudié semejante pensamiento, pero luego me di de bruces contra mi propio rechazo, por algo que pasó y voy a contar. Pero antes, fíjense que interesante: San Martín (un militar argentino que libertó Chile y Perú y al que falsamente se le endilga el haber libertado Argentina –el libertador argentino es sin dudas, el Dr. Manuel Belgrano) en una carta dirigida a un amigo, enterado de ciertas infidelidades de su esposa le decía “he nacido para ser cornudo”. En Argentina, (y en varios lugares de América Latina) cornudo es aquel que es engañado por su pareja. Y aquí entonces les cuento: tengo un amigo, el Lic. Agustín Barrantes y Cepeda. Nadie sabe licenciado en qué es el amigo Barrantes porque no se lo ha visto trabajar jamás. Personalmente había concluido que era “licenciado” en el sentido de que vivía “de licencia”, es decir, vivía de vacaciones. Así las cosas, nos enteramos últimamente que Barrantes es cornudo ya que su esposa (que es muy linda) lo “engaña” con cuanto caballero le resulta de su agrado. Y entrecomillo “engaña” porque Barrantes es plenamente conocedor de los amoríos de su esposa. El otro día, en una charla íntima en el bar, y ya pasado de copas, Barrantes confesó: “miren muchachos, yo se muy bien que la Etelvira sale con otros tipos, más bien, entra con otros tipos a sus departamentos y hoteles. Pero, qué quieren que les diga? Vivo como un rey porque Etelvira heredó la estancia de los Aristimendi Arroyo y entonces prefiero ser cornudo a tener que salir a trabajar”.
Hoy pensaba entonces que bien podría ser que los cuernos que porta el amigo Barrantes, son “cuernos de abundancia”. Verdaderas “cornucopias”, que de alguna manera dan valor a las ideas de mis amigos del bar que equivocadamente rechacé.
En fin

Celestacha dijo...

Qué ocurrente !!! Regresó Funes con sus relatos excepcionales !!!! No puedo acotar nada sin entrar en temas escabrosos...así que me limito a darle la bienvenida y a reforzar mi comentario acerca del placer que me produce leer sus historias, que ya, a esta altura , deberían tener un espacio propio.
Saludos

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