miércoles, 22 de diciembre de 2010

Parvedad

Ilustración de Olga Bakhchevan
(Del lat. parvĭtas, -ātis).

1. f. Pequeñez, poquedad, cortedad o tenuidad.

2. f. Corta porción de alimento que se toma por la mañana en los días de ayuno.

Real Academia Española

Esta es una palabra que me suena musical en los labios, al igual que tenuidad, que merecería una entrada en el Arca.
Respecto a su primera acepción, que es clara, preferí rescatar una pequeñez, una parvedad, según llama su autora a la serie de breves versos.

A diario,
el canal de la memoria se desborda,
media hora antes de olvidarte.

Trini Reina
De "Auroras de la voz"

En cuanto a su segunda acepción, el ayuno por razones espirituales y religiosas ha sido parte de las tradiciones humanas desde la prehistoria. Se menciona en la Biblia, en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento, en el Mahabhárata, en el Upanishad y en el Corán.
Dependiendo de la tradición, la práctica del ayuno puede prohibir cualquier deseo sexual,así como el abstenerse de comer ciertos alimentos.
Cuando se toma un pequeño desayuno en uno de los días, se le llama a este parvo o parvedad.

5 comentarios:

Funes dijo...

Qué importante todo esto que aprendemos hoy en torno a la palabra “parvedad”. Tengo un amigo judío que antes concurría al bar “Dos Cuchillos”. El tipo ahora está preso porque mató al marido de su amante. Pero no lo mató por celos ni nada de eso. Lo liquidó de un certero balazo en el corazón porque cuando pibes el marido de su amante fue compañero de la escuela y durante toda la secundaria lo enloqueció con cargadas de fuerte tono antisemita y racista. Mi amigo en cuanto pudo, se vengó: fue amante de su mujer. Pero no le alcanzó y un día, César Gregorio Milstein mató al tano Pelicori. Bueno. El otro día fui a visitarlo a la cárcel y casualmente me contó que todos estos años estando preso ha respetado los cuatro ayunos que impone la cultura judía a sus adeptos. Particularmente el ayuno del llamado Día del Perdón. El problema es que Cesarito (tal su sobrenombre) no puede ir a rezar a la sinagoga por su condición de condenado por homicidio, y en el judaísmo el rezo es colectivo: tienen que ser por lo menos diez para poder hacer la liturgia. Entonces al tipo se le complica rezar. El ayuno de ese día sagrado es absoluto. Son 24 horas en que ni agua se puede tomar. “Sabés qué pasa Funes? –me dijo- El ayuno es mucho mas llevadero en la sinagoga cuando rezás. Aquí, solo, se me complica. Yo rezo igual pero creo que carece de valor porque no tengo ¨miñán¨ esto es, nueve judíos más para poder compartir el rezo litúrgico. Entonces a duras penas soporto el ayuno, y me veo obligado a hacer unas trampitas: como el ayuno comienza con la aparición de la primera estrella y finaliza al otro día 24 horas después, yo a eso de las 8 de la mañana me clavo una barrita de cereales, y ahí tiro hasta la noche”.
Ahora que pienso aquí tenemos un ejemplo de “parvedad” en la segunda acepción de la palabra.
Me decía César Milstein (nótese que tiene el mismo nombre y apellido que el premio Nóbel que nació en Argentina) que con lo que no puede es con el deseo sexual que está vedado en ese día santo. “No aguanto Funes, hago fuerza, pero no puedo dominarlo… pero como estoy encerrado aquí, no pasa de deseo y calculo que como me mandé una macana más grande, por esta Dios seguro me debe estar perdonando”.
He comentado estas charlas que mantengo con Milstein con los amigos del bar. Augusto Balceda, el más importante filósofo argentino en la actualidad, le escribió un brevísimo y bello poema en una servilleta, dedicado a Milstein que, como dije, antes de perder la libertad compartía las tertulias en el café.
Escribió el filósofo:
“Por odio incontrolable o por los celos
Mató Milstein al tano Pelicori
Y lo llevaron preso… de los pelos”
Otra parvedad.
En fin….
Funes

Barros Matos dijo...

Creo que este poema puede tener cabida dentro del significado de la palabra que tenemos para hoy.


CUATRO SEGUNDOS
Te escuché decir adiós,
Quise detener el tiempo
En ese instante fugaz,
Tan enorme y tan pequeño.

Te escuché decir adiós,
Cinco letras y un acento
Se llevaron nuestro amor,
Tan enorme y tan pequeño.

Te escuché decir adiós,
Encerrado en mí silencio
Fui noche, fui soledad,
Un corto espacio en el tiempo

Que duró cuatro segundos,
Nada más que ese momento
Vibró en el aire tu adiós,
tan enorme…y tan pequeño.

Un poema de J.A.G.
BARROS MATOS

Funes dijo...

Don Barros... me parece que la dama le dijo adiós para siempre... está complicado: le aconsejo que no insista. Mire, a mi me pasó lo mismo pero en mi caso me dijo !adiós! antes de conocerla inclusive (fue una relación fulminante pero por correo, en cuanto le escribí "vamos a conocernos" me despachó con una despedida).
Si me permite, voy a copiar su poema y se lo mandaré. Por lo menos para no dejarla a ella con la última palabra.
Ahora... son complejas las mujeres, no don Barros?
Aguardo su consejo
En fin.....
Funes

Barros Matos dijo...

Tengo entendido, amigo Funes, que Ud. es hombre de amores cortos, una especie de parvedad de amor, pero con una característica especial: son fulminantes. Según el escritor Liberto Dinastía, en su 7º libro inédito titulado ¿EL AMOR ES CIENCIA, ARTE O TÉCNICA? Cuando el amor es fulminante nunca es corto, lo que se corta es la relación porque a uno de los dos, o a ambos, les asusta tanta intensidad. Ud. me pide consejo y yo le diré lo que Delicia Barcos del Mar expone en la 3ª estrofa de la ODA 49 de su libro “60 ODAS AL AMOR”:
Nada dura para siempre
Porque siempre nada existe,
Los amores perdurables
Se exponen a ser muy tristes.
En fin….

Celestacha dijo...

Muchachos...me parecen que están sonados !!!

El amor es ciencia, arte o técnica??
jajajaja, les recomiendo El arte de amar de Erich Fromm, librito cabecera de mi adolescencia.
Un gran saludo a ambos !

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