martes, 12 de mayo de 2009

Pipí Cucú

Ilustración de Horacio Altuna

Perfecto, impecable, excelente.
No figura en el diccionario de la Real Academia Española

Esta palabra, tan típicamente argentina e inmortalizada por un humorista muy querido llamado Alberto Olmedo, tiene una historia muy divertida. En la década del setenta, Carlos Monzón, boxeador duro y campeón mundial, fue hasta Francia a mostrar los puños, pero se encontró con que además tenia que dar un discurso. Él, que siempre había sabido defenderse muy bien, ahora estaba contra las cuerdas del lenguaje, frente a un auditorio distinguido en ese país tan extraño.
Le entregaron un premio y él quiso agradecer, había entrenado tranquilo el famoso Merci beaucoup, mersí-bocú, pero en la cancha se ven los pingos, y a la hora del micrófono repitió muy nervioso:" pipí cucú, pipí cucú para todos".
Luego de un silencio incómodo, estallo la risa entre todos los presentes. Había nacido esta nueva palabra, que luego su amigo Alberto Olmedo populizaría dándole un nuevo significado: exquisito, espléndido, hermoso, sin nada de más ni de menos.

Extraído del blog http://lapipicucu.blogspot.com

2 comentarios:

Colo dijo...

HOla!!! qué bueno saber como nació el dicho!!!

Acá en mi pueblo le decimos a un señor así, porque todo debe ser perfecto para él jajajaja.

Cuando lo vemos pasar, "allí va pipi cucu"

Un besote!

Millan dijo...

Nunca lo había oído. Me parece maravilloso que se aprovechen las situaciones como la que cuentas, ja,ja, para enriquecer el lenguaje y hacerlo más expresivo.
¡Qué placer tus blogs, Celeste!.
¡Besos!

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