lunes, 10 de enero de 2011

Heliogábalo

Ilustración de Chris Mould
(Por alus. a Heliogábalo, emperador romano, que fue voraz).

1. m. Persona dominada por la gula.

Real Academia Española

Esta entrada tiene el mérito de Jesús Malia, poeta y creador de Poesía Abierta quien la subió al Arca para su rescate.
En un intento por dar algunas referencias sobre este excéntrico y joven emperador romano, de tan sólo 14 años, encontré tantos relatos propios de un ser totalmente desquiciado, tantas atrocidades y descabelladas anécdotas, en las que se confunden la realidad con la ficción o exageración de los historiadores posteriores, que fue imposible una síntesis de los escasos 4 años de reinado de Heliogábalo. Entre las reseñas, se hallan muchas referidas a su afición por organizar banquetes pantagruélicos, en los que cometía todo tipo de crueldades a  sus comensales obligados a concurrir. Probablemente de alguna de ellas haya quedado la asociación a la gula, o, más probablemente, su "apetito desmedido" en todas sus aficiones, haya sido el motivo de la connotación que tiene la palabra.
Lo dejo para vuestra investigación.

Es preferible tener en casa forasteros hambrones, á verse escarnecido en su propia presencia por huéspedes meticulosos.
Vale más que el huésped sea como uno que se plantó el año pasado por San Isidro en casa de un farmacéutico de esta corte, abusando del parentesco, y no sólo tragaba como un Heliogábalo, sino que además entraba en la botica y se comía á puñados las pastillas para las lombrices y el azúcar-piedra, y todo lo que era dulce; hasta que una noche confundió los frascos, y en vez de jarabe de granada, tomó ácido fénico,y el pobre reventó arrimado á la anaquelería en brazos del mancebo.

Luis Taboada, en Madrid Cómico, número del 14 de mayo de 1898

5 comentarios:

Barros Matos dijo...

Heliogábalo era un emperador que siempre tenía hambre. Y conozco unos cuantos similares que no son emperadores pero que aflojan solamente mientras duermen. Los hermanos gemelos Delio y Francisco Bellacasa causaron la ruina de su familia. Los padres en su desesperación, ante el vaciamiento de las heladeras en tiempo record (tenían 3), consultaron médicos, nutricionistas, curas sanadores, curanderos, psicólogos, y se gastaron en esto lo poco que les quedaba después de alimentar a sus hijos, desde lactantes hasta los 16 años. A esa edad se emplearon en la taberna A COMER SE HA DICHO donde duraron 2 días, y les pagaron el sueldo de 6 meses y doble indemnización con tal que se fueran. Aquí se les prendió la lamparita. Iban de restaurant en restaurant, se empleaban “por la comida” sin salario, y a los 2 o máximo 3 días, los dueños les daban lo que pedían con tal que se fueran. Claro, se corrió la voz entre gastronómicos, y se les terminó el curro. Se mudaron a probar suerte a una ciudad más grande, y no supe más de ellos.
BARROS MATOS-- CONTINÚA

Barros Matos dijo...

No se si saben que hay FABRICANTES DE HELIOGÁBALOS, entre quienes descollan las idishe mame, las madres judías. Les encanta cocinar. Adoran verte comer. Te invitan a un almuerzo y te sirven un especial de pescado como fiambre, acompañado de exquisiteces de verduras. Ravioles con salsa boloñesa y carne estofada, pollo al horno con papas, diversas especialidades del folklore gastronómico judío, frutas, flanes, café con torta. Y cuando pedís por favor ¡basta, no puedo más! La señora, (mi mamá era así) te mira con tristeza y te pregunta ¿No te gusta lo que cocino? Mi tía, más agresiva, levantaba una ceja y preguntaba ¿Tenés miedo que te envenene? Demás está decir que fui un chico gordito, un adolescente gordo, hasta que me rebelé y entre el deporte y fuerza de carácter, cambiando comida por mimos a la vieja, llegué a tener un peso casi normal. Claro que de vez en cuando, me entraban las ganas, la llamaba que me invitara a comer ¡y me daba el gusto de un atracón Heliogabalítico!
BARROS MATOS

Celestacha dijo...

Barros, qué genial: fabricantes de heliogábalos !!! me causó mucha gracia. Entonces yo soy una, sin llegar a tales extremos narrados, soy de aquellas que trasmiten el afecto a través de la comida. Algo así de Como agua para chocolate, conoce la novela ?? entonces preparo platos, todo me parece poco...y si algún comensal no repite, no le digo nada, pero pienso: por qué comió tan poco ?? le habrá gustado ?? y si veo a todos con una sonrisa y opíparos ( he aquí otra palabra para el Arca)entonces siento que la misión estuvo cumplida. Cuál misión?? no sé bien, será que nos queremos todos un poco más. Saludos !

Barros Matos dijo...

Celeste, por lo que comentó Ud. una vez de un abuelo sirio, creo que somos un poco parientes, tipo primos lejanos. Y conservamos algunas costumbres que quizá vienen de ancestros compartidos. Sería lindo que en este mundo que podría ser el paraíso, algún día los humanos nos diéramos cuenta que en lugar de educarnos en la crispación, la sospecha, el rencor, buscáramos parámetros comunes y hagamos de este planeta,un lugar digno para que lo habiten quienes vienen después de nosotros.
Cordiales saludos
BARROS MATOS.

Jesús Malia Gandiaga dijo...

Jajaja. Muy bueno Barros.

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