martes, 4 de enero de 2011

Chacota

Ilustración de Peter de Sève
(Voz onomat.).

1. f. Bulla y alegría mezclada de chanzas y carcajadas, con que se celebra algo.
2. f. Broma, burla. Tomar a chacota a alguien o algo. Hacer chacota de alguien o algo.

Real Academia Española

2 comentarios:

Barros Matos dijo...

Cuando era chico, no diré que fui un estudiante modelo, pero si aplicado, y en general traía buenas notas en la libreta, esa tortura trimestral que nuestros padres investigaban, y de allí salía el premio o el castigo. Un vecino de mi edad, muy activo y adicto a los recreos más que a las materias, recibía constantes reproches del padre en los que, lamentablemente, me inmiscuía. “´¡Si en lugar de andar de chacota en chacota fueras como el hijo de Barros Matos, no nos causarías tantos problemas!” Lógicamente, Pirincho (así lo llamábamos) no diría que me odiaba pero, era indudable que nos unía muy poca, casi nula simpatía. Los años pasaron y nos fuimos haciendo hombres, ganando en responsabilidades y preocupaciones. Pirincho inició dos carreras: por exigencia del padre, Medicina. Por decisión propia, el fútbol. Y como ser chacotón no es ser vago cuando se es inteligente, triunfó en ambas, cuando ya no era Pirincho y su nombre se asociaba a uno de los grandes futbolistas argentinos de una época que no diré, para que no sea tan rápida su identificación. En su profesión como médico deportólogo se mostró serio, responsable, como correspondía, y en el fútbol, un chacotón que se lucía con jugadas que despistaban al contrario que se desesperaba por cuidarlo. Hoy el futbol lo practica entre veteranos para divertirse, adonde para todos la chacota y la risa son el desahogo de una semana de trabajo. Y como médico, su nombre trascendió el medio exclusivamente deportivo. Pienso que el padre debe estar orgulloso, ya no lamentará que no se pareciera al hijo de Barros Matos.
BARROS MATOS

Funes dijo...

Esto que voy a contar es pura verdad.
Estoy en este momento por cuestiones de trabajo en el Uruguay.
Pasa un tipo con un sombrero muy raro, extravagante, estrafalario. Era un sombrero grotesco, pero era único. Jamás había visto algo así sobre la testa de alguien.
Le pregunto al hombre del sombrero estrambótico: “disculpe, pero díagame dónde se ha comprado ese sombrero?”. “En Minas, departamento Lavalleja, aquí en Uruguay”, me contestó y agregó: “en la feria de artesanos de Minas”.
Yo estaba a 98 km. de Minas, pero me obsesioné con el sombrero estrafalario. Fui a la cabina telefónica y llamé a la Dirección de Turismo y Fomento de Minas para averiguar cuando estaba la Feria de Artesanos. “Está de jueves a domingo, pero le aviso que muchos de los artesanos se marchan a la feria de La Paloma en el departamento de Rocha, para aprovechar el turismo del verano”.
De La Paloma estaba a 145 km. No me importaba. Quería ese sombrero que lucía ridículo, pero único. “Y dígame, -le pregunté a Enriqueta la empleada de la dirección de turismo y fomento de Minas- hay un señor que hace unos sombreros de esterilla medios... medios raros, puede ser?” “mire, aquí hay cuatro artesanos que hacen sombreros, pero no puedo confirmarle cuáles son sombreros raros y cuáles normales, ¿quién puede definir lo raro de lo normal? A lo mejor lo raro para usted es algo de todos los días para mi, o viceversa -filosofó la empleada que me atendía, y continuó- y tampoco puedo confirmarle quién estará aquí o quiénes viajan a La Paloma”.
O sea que la situación estaba complicada. De La Paloma a Minas hay 235 km. y entonces calculé que debía viajar en el peor de los casos, cerca de 400 km para conseguir ese sombrero si se daba la situación -posible- de que llegue a la primea feria y allí no esté la prenda codiciada por mi.
Pero no me importó. Decidí llamar a la Dirección de Turismo de Rocha para que me digan cuándo estaría allá la Feria de Artesanos. No contestaba nadie.
Pensé en llamar mas tarde y me fui a la terminal de ómnibus para averiguar las combinaciones de colectivos para Minas y hacia La Paloma. Iría primero a Minas, y si no encontraba allí misombrero, esperaría en esa ciudad 7 horas y viajaría a la ciudad de Rocha. Dos horas en Rocha y trabordo para La Paloma. Pero el sombrero sería mío.
En todo eso pensaba mientras marchaba para el supermercado a hacer unos mandados. El supermercado se llama “Tienda Inglesa” y a tres góndolas de la fiambrería había entre prendas de vestir, unos sombreros.
Y para mi sorpresa profunda y decepción idem, estaba el sombrero raro, estrafalario, ridículo. Tomé uno y ví que en la etiqueta del lado interior decía “Made in Brazil”… y había como 200 sombreros!!! Todos igualitos, en serie, salidos de la máquina de hacer sombreros.
Eran la negación de la labor artesanal.
Me dio bronca. Salí del supermercado atolondrado. “me tomó para la chacota el tipo aquel” me dije mientras me comía un mixto de salame de milán y queso.
En fin
Funes

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