domingo, 27 de mayo de 2012

Cimbreante / Cimbrear / Cimbrar

Ilustración de Edmund Dulac
(Del ant. part. act. de cimbrear).
1. adj. flexible (‖ que tiene disposición para doblarse).

cimbrear.
1. tr. cimbrar. U. t. c. prnl.

cimbrar.

(De cimblar).

1. tr. Mover una vara larga o algo flexible, asiéndolo por un extremo y vibrándolo. U. t. c. prnl.
2. tr. Doblar o hacer vibrar algo. U. t. c. prnl.
3. tr. Mover con garbo el cuerpo al andar. U. m. c. prnl.
4. tr. coloq. Dar a alguien con una vara o palo, de modo que le haga doblar el cuerpo.
5. tr. Arq. Colocar las cimbras en una obra.

Real Academia Española

"Un jardín, una cimbreante doncella, un cántaro de vino, mi deseo y mi amargura: he aquí mi paraíso y mi infierno. Pero ¿quién ha recorrido el cielo o el infierno?"

Omar Khayyam / filósofo, poeta, físico y matemático persa / 1048 - 1131 d.C

3 comentarios:

BARROS MATOS dijo...

Alejandro Villarosa es un tipo cimbreante. Quizá no exista en el diccionario de la RAE ni en el idioma de los estudiosos la palabra cimbreante relativa a un ser humano. Pero mi amigo Eliseo Maronini, excelso lingüista, está escribiendo un artículo en el cual adosa ese adjetivo a cierto tipo de personas que, me decía noches atrás en el 4 de COPAS, todos conocemos algún espécimen a quien le cabe el sayo. Un tipo cimbreante puede ser un dubitativo cuya opinión, como vara de junco que oscila para el lado que el viento la lleve, cambia acorde a los distintos argumentos que escucha. No tiene opinión propia. Y si la tiene la oculta, la calla. ¿Motivo? Pueden ser varios. Uno es el que no se toma el trabajo de pensar, le deja esa acción a otros, y toma luego la que más le agrada o conviene. Hasta que otra le parece más aceptable y la vara de junco vibra. Está el cimbreador despreciable. De estos tenemos muchos. Vende su opinión por una dádiva que cambiará, cuando quien la otorga caiga en descrédito y entonces se acoplará al nuevo dadivoso. Podríamos dar muchos ejemplos que vienen desde tiempo atrás y permanecen. Otro caso es el del escarbador de ideas. Guarda u prudente silencio inicial y deja expresarse a sus contertulios. Al final, habiendo guardado en su memoria un poco de cada una, hace una síntesis a veces no muy entendible pero con inflexiones de estudioso seguro de sus palabras, expone y cambia de tema. Creo que hay otros casos que Maronini tiene pensado agregar en su ensayo, lo sabremos cuando lo termine. El caso de Alejandro Villarosa es el del cimbreador que quiere quedar bien con todos. Vara de junco que cambia de dirección de acuerdo al sitio desde donde venga la voz. Y por ansiar agradar a todos, no agrada a ninguno.
BARROS MATOS

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Me gusta especialmente una de las acepciones, la de mover el cuerpo con garbo. Tal vez use ese significado, fue lo que me sugirió.

Guillermo Ríos dijo...

Saludos desde la Guillermocracia. He elegido el blog El Arca de las Palabras como galardonado para el Premio Liebster. Esperando que sea de agrado el reconocimiento, me despido cordialmente.

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