miércoles, 14 de octubre de 2009

Mefistofélico

Boceto de Pepe Valencia Repisa / Ilustralia

1. adj. Perteneciente o relativo a Mefistófeles, personaje de la leyenda de Fausto popularizada por Goethe.
2. adj. Digno o propio de él.
3. adj. Diabólico, perverso.

Real Academia Española

La historia es un clásico: el pacto con el diablo. De acuerdo con la historia, Fausto vivió en Weimar, Alemania, en siglo XV. Era astrólogo, alquimista y mago. En su juventud agotó todos los conocimientos de su tiempo y de este modo se inclinó hacia la brujería. Ya viejo y desilusionado, y utilizando sus conocimientos mágicos, conjura a Mefistófeles (uno de los grandes príncipes del Infierno, que se identifica con Satán. Su nombre significa "el que no ama la luz"). El demonio se muestra amable y consolador, prometiéndole a Fausto el mundo de sensaciones y placeres que éste desea a cambio de su alma, pacto que se llevará a cabo en un plazo de 24 años. Durante esos años Fausto vive una vida espléndida, ha recuperado su juventud, está sano, rico y munido de poderes mágicos que le permiten saciar todos su deseos: transportarse a cualquier lugar del mundo, poseer bellas mujeres y obtener todo lo deseado. Luego el demonio vuelve a cobrar su deuda. La historia es compleja, Fausto seduce a una joven llamada Margarita, ésta queda embarazada y cubierta de vergüenza mata a la criatura. Es arrestada por el crimen y encerrada en prisión, en donde enloquece. Entre tanto, Fausto continúa su vida dispendiosa, incluso realiza un viaje fantástico con Mefistófeles hasta la creación del universo y aprende los misterios de los homúnculos, seres artificiales creados por la magia. Pero cuando sabe lo ocurrido con Margarita, trata de salvarla, aunque en vano. Ella muere y su sacrificio redime a Fausto.
Entre las composiciones musicales que reflejan la historia, se destaca la ópera Fausto (1813) de Spohr; la obertura Fausto de Wagner; La condenación de Fausto (1846), de Berlioz y la ópera Fausto (1859) de Gounod, entre otras.
Extraído de http://laluzdemisangeles.blogspot.com.

2 comentarios:

Millan dijo...

Eso de vender el alma...es un poco fuerte...pero sí que es cierto que en muchas ocasiones se pactaría con Mefistófeles o con uno parecido con tal de volver atrás en el tiempo. ¿Verdad?

Anónimo dijo...

Si, ya sé que es un post del año pasado pero se trata de agregar, de sumar. ¿No?
Estamos escuchando el partido de futbol entre Independiente y River Plate de Buenos Aires, relatado por Victor Hugo Morales, un señor que le da vida a las palabras.
Recien estamos en la primera mitad del partido y Gandin, jugador de Independiente, marco el primer gol y Victor Hugo, haciendo referencia a que a Independiente le dicen los Diablos de Avellaneda, relato que fue "un disparo mefistofelico".
Lo importante es que fue una palabra que volvio a aparecer en nuestra alicaida memoria

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