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miércoles, 12 de febrero de 2014

Lúnula


(Del lat. lunŭla, dim. de luna).

1. f. Espacio blanquecino semilunar de la raíz de las uñas.


2. f. Geom. Figura compuesta de dos arcos de círculo que se cortan con sus concavidades hacia el mismo lado.
Real Academia Española

Ya ven...todo tiene un nombre bajo el sol. Sabían uds. que la parte blanquecina en forma de media luna de la raíz de las uñas también tenía un nombre ? Y esta forma se replica en toda la naturaleza.
Además lúnula es un diminutivo de luna con hermosa sonoridad.

lunes, 2 de abril de 2012

Linimento

Ilustración de Joao Paulo Alvares Ruas

(Del lat. linimentum, untura).

1. m. Med. Preparación menos espesa que el ungüento, en la cual entran como base aceites o bálsamos, y se aplica exteriormente en fricciones.

~ amoniacal.

1. m. Jabón medicinal que resulta de la acción de un álcali sobre aceites, grasas, etc.

Real Academia Española

El linimento es uno de los preparados farmacéuticos más antiguos; ya en la Edad Media existen registros de preparados de linimento; éstos se preparan sobre la base de componentes grasos junto a elementos medicinales de consistencia líquida o semi-líquida. Su principal característica es que son de uso externo.
Un linimento conocido, por nombrar sólo uno,  es el óleo calcáreo o Linimento calcáreo:  mezcla a partes iguales de agua de cal y aceite de almendra dulces o linaza.


miércoles, 4 de enero de 2012

Leviatán

Representación artística de Leviatán
(Del lat. bíblico Leviathan, y este del hebr. liwyātān).

1. m. Monstruo marino fantástico.
2. m. Cosa de grandes dimensiones y difícil de controlar. Este Estado es un leviatán.

Real Academia Española 

"Dios creo los grandes monstruos marinos- los leviatanes-". Esta frase del libro del Génesis sostiene las afirmaciones que, durante la edad de oro de los viajes marinos, los marineros europeos hacían sobre el Leviatán. Éste era descrito como una gran ballena-monstruo del mar, o generalmente una serpiente marina, que devoraba naves enteras al nadar alrededor de los cascos tan rápidamene que creaba un inmenso torbellino. En la cultura popular cristiana el Leviatán también se encuentra en las puertas del infierno (pórticos románicos) con la boca abierta y dispuesto a devorar las almas condenadas. 
También se convirtió en sinónimo del mal y del diablo.
El Talmud, uno de los textos sagrados de los hebreos, cuenta que en el quinto día de la Creación, Yahvé dio vida a dos leviatanes (monstruosas y malignas serpientes marinas), uno macho y otro hembra. Pero al contemplar su horrenda obra, decidió matar a la criatura femenina, porque: “Si los leviatanes procreasen, exterminarían toda forma de vida”.  Desde entonces, el Leviatán es para los judíos la representación del mal absoluto, y los cristianos lo identifican con la bestia del Apocalipsis.

viernes, 5 de agosto de 2011

Loor

Ilustración de Tomás Juan (el Tomi) D'Espósito Müller
(De loar).

1. m. elogio.

loar.

(Del lat. laudāre).

1. tr. alabar.
2. tr. ant. Dar por bueno algo.

Real Academia Española

Loor es un derivado de "loar". De este verbo también nos llega "loable", o sea, que se puede ("able") loar. "
Palabra infaltable en himnos y marchas patrióticas, acude a mi memoria un himno de mi infancia a nuestro prócer Domingo Faustino Sarmiento. Su última estrofa dice:
¡Gloria y loor! ¡Honra sin par
para el grande entre los grandes,
Padre del aula, Sarmiento inmortal!
¡Gloria y loor! ¡Honra sin par!

Letra y música: Leopoldo Corretjer

viernes, 15 de julio de 2011

Lumpen / Lumpenaje

Mural de Ricardo Carpani
(Acort. del al. Lumpenproletariat, lumpemproletariado).

1. m. lumpemproletariado.
2. m. Persona que forma parte de este grupo social.
3. adj. Perteneciente o relativo al lumpen.
4. adj. Propio de él.

lumpemproletariado.

(Del al. Lumpenproletariat).

1. m. Capa social más baja y sin conciencia de clase.

Real Academia Española

Es la abreviatura de lumpenproletariat, palabra alemana compuesta de Lump y Proletariat. Lump significa pordiosero o mendigo, por un lado, y pícaro o bribón, por el otro. Proletariat deriva del latín proletarius : ciudadano de la clase social y económica más baja.
Esta palabra fue acuñada por Karl Marx para referirse a la parte del proletariado conformado por aquellos que no disponen de ningún recurso estable y caracterizados por la ausencia de conciencia política. Es una expresión peyorativa que se aplica básicamente a quienes en aras de los más mezquinos intereses siguen a cualquier demagogo o líder que les entrega o promete algo a cambio de tareas menores y que no requieren gran esfuerzo.
En castellano suele utilizarse el equivalente lumpenaje en lugar de lumpenproletariado.

viernes, 1 de julio de 2011

Lumbre

Ilustración de Benjamín Lacombe
(Del lat. lumen, -ĭnis).

1. f. Materia combustible encendida.
2. f. Fuego voluntariamente encendido para guisar, calentarse, u otros usos.
3. f. Parte anterior de la herradura.
4. f. Espacio que una puerta, ventana, claraboya, tronera, etc., deja franco a la luz.
5. f. luz (‖ claridad que irradia un cuerpo en combustión).
6. f. Esplendor, lucimiento, claridad.
7. f. En las armas de fuego llamadas de chispa, parte del rastrillo que hería al pedernal.
8. f. ant. Sentido de la vista.
9. f. ant. luz de la razón.
10. f. ant. Ilustración, noticia, doctrina.
11. f. pl. Conjunto de eslabón, yesca y pedernal, que se usa para encender lumbre.

Real Academia Española


Quiero nombrar tu cuerpo, tu oscuridad, tu lumbre,
el pecho que se inflama,
tu savia azul, el río de tus astros.

Quiero nombrar tu cuerpo, tus caminos,
el laberinto tibio, las girándulas,
el sexo umbrío, las vísceras ocultas,
esa linfa secreta que va trenzando el tiempo.

Quiero nombrar tu cuerpo, los murmullos,
los labios cuando besan o nombran otros cuerpos,
el fuego de la lengua, la humedad de la piel.
Tu saliva que es áspera y amarga.

Quiero narrar tu espalda añil que delimita
con un dios impreciso, inabarcable.

(Ocaña,Toledo,1953)

jueves, 30 de junio de 2011

Lucífugo

Ilustración de Sandrine Mercier
(Del lat. lucifŭgus).

1. adj. Que huye de la luz. Ave lucífuga.

Real Academia Española

Con luz adorna

su cabellera negra

la noche loca.

*

Lloró la noche;

sus ojos derramaron

gotas de fuego.

*

Llueven, se estrellan

en los negros océanos

lágrimas plata.

*

Lucífuga agua,

cielo crepuscular;

llama que baja.

*

Luz, color, orbe;

brinca la nube blanca

su sinsabor.

domingo, 26 de junio de 2011

Lumbrera

Ilustración de Alexander Jansson
(Del lat. luminarĭa, pl. n. de luminare, -is, luz).


1. f. Cuerpo que despide luz.
2. f. Abertura, tronera o caño que desde el techo de una habitación, o desde la bóveda de una galería, comunica con el exterior y proporciona luz o ventilación.
3. f. Persona que brilla por su inteligencia y conocimientos excepcionales.
4. f. Abertura que hay junto al hierro de los cepillos de carpintero, para que por ella salgan las virutas.
5. f. Mar. Escotilla, generalmente con cubierta de cristales, cuyo objeto casi único es proporcionar luz y ventilación a determinados lugares del buque y principalmente a las cámaras.
6. f. ant. Utensilio para dar luz.
7. f. pl. ojos.

Real Academia Española

E hizo Dios las dos grandes lumbreras, la lumbrera mayor para dominio del día y la lumbrera menor para dominio de la noche; hizo también las estrellas. Génesis 1:16

viernes, 14 de enero de 2011

Letanía

(Del lat. litanīa, y este del gr. λιτανεία).

1. f. Rel. Oración cristiana que se hace invocando a Jesucristo, a la Virgen o a los Santos como mediadores, en una enumeración ordenada.

2. f. Rel. Procesión que se hace regularmente por una rogativa cantando las letanías.

3. f. coloq. Lista, retahíla, enumeración seguida de muchos nombres, locuciones o frases.

4. f. coloq. Insistencia larga y reiterada. No vengas con esa letanía.

Real Academia Española


Etimológicamente, esta palabra deriva del griego litaneia, que significa oración, súplica. Por eso, en su primer acepción, la letanía alude a una forma de oración, con una estructura definida, en forma de una serie de peticiones que se cantan o recitan. Se pueden hacer en comunidad, con un lider y un grupo recitando oraciones determinadas.
En lenguaje popular, alude a una explicación o enumeración tediosa.


LETANÍA DE NUESTRO SEÑOR DON QUIJOTE

Rey de los hidalgos, señor de los tristes,
que de fuerza alientas y de ensueños vistes,
coronado de áureo yelmo de ilusión;
que nadie ha podido vencer todavía,
por la adarga al brazo, toda fantasía,
y la lanza en ristre, toda corazón.

Noble peregrino de los peregrinos,
que santificaste todos los caminos
con el paso augusto de tu heroicidad,
contra las certezas, contra las conciencias
y contra las leyes y contra las ciencias,
contra la mentira, contra la verdad...
..........

De tantas tristezas, de dolores tantos
de los superhombres de Nietzsche, de cantos
áfonos, recetas que firma un doctor,
de las epidemias, de horribles blasfemias
de las Academias,
¡líbranos, Señor!

De rudos malsines,
falsos paladines,
y espíritus finos y blandos y ruines,
del hampa que sacia
su canallocracia
con burlar la gloria, la vida, el honor,
del puñal con gracia,
¡líbranos, Señor!

Rubén Darío / Fragmentos

jueves, 28 de octubre de 2010

Libar

(Del lat. libāre).

1. tr. Chupar suavemente el jugo de una cosa. Se dice especialmente de las abejas. U. t. c. intr.
2. tr. Hacer la libación para el sacrificio.
3. tr. Hacer sacrificios u ofrendas a la divinidad.
4. tr. Probar o gustar un licor.

Real Academia Española

Las abejas son atraídas por las flores por ser su fuente de alimento, pero también intervienen aspectos como la forma, color y aroma. De hecho, lo que antes perciben, en la distancia, es el color y, si éste es lo suficientemente atractivo para que se acerquen, entran en juego la forma y el aroma. En líneas generales, puede decirse que el tipo de flores que liban preferentemente son de colores vivos, particularmente de tonos amarillos y azules, con aromas frescos y que producen néctar en cantidades moderadas. En cuanto a la forma, frecuentemente son flores provistas de una plataforma sobre la que el insecto se posa para libar el néctar. Con frecuencia la corola de estas flores tiene unas marcas que dirigen al insecto hacia el néctar.
El néctar se produce en glándulas llamadas nectarios, que se sitúan en el interior de las flores, generalmente; a veces son estambres transformados. Así, para libar el néctar, la abeja debe avanzar un trayecto más o menos largo e invertir un cierto tiempo, durante los cuales la cabeza y el dorso, a veces todo el cuerpo, tocan distintas partes de la flor, entre ellas los estambres, impregnándose de polen. Cuando la misma abeja visite la próxima flor, depositará estos granos de polen sobre la parte femenina o estigma, dejándolos en la situación adecuada para llevar a cabo la reproducción de las plantas. De esta forma, se cierra el círculo de beneficio mutuo mediante el cual las abejas extraen el néctar de las flores ayudando a su reproducción.

Isabel Mateu, Dept. de Botánica de la Universitat de València

martes, 27 de julio de 2010

Luctuoso

Ilustración de Carine B
(Del lat. luctuōsus).
1. adj. Triste, fúnebre y digno de llanto. Un suceso luctuoso.

2. f. Derecho que se pagaba en algunas provincias a los señores y prelados cuando morían sus súbditos, y a veces consistía en una alhaja o prenda de ropa del difunto; la que él señalaba en su testamento, o la que el señor o prelado elegía.

Real Academia Española

Luctuoso es una palabra que tiene que ver con lo penoso, con lo que produce tristeza y dolor o mueve al llanto. Los noticiarios dan cuenta de muchos sucesos luctuosos.

...Fúnebre será la última
 Cosecha que cante la tormenta.
Será el día de la oda a la muerte
Los versos luctuosos
Y la hoja negra
Nacerán juntos
Al crespón del viento.
¡Que se me queme junto a mis versos,
Palabras carbón, tildes leños
Puntos y comas todos morirán conmigo!
Que si voy al infierno con ellos hago el paraíso
¡Que mi cuerpo yazca con quienes me quieran,
Pero que mi alma pertenezca a quienes escribo…!

 Enrique Salcedo ( Seudónimo )

miércoles, 30 de junio de 2010

Liliputiense

Ilustración de Emilio Freixas
(Por alus. a los habitantes de Liliput, imaginados por J. Swift, 1667-1745, en sus Viajes de Gulliver).

1. adj. Dicho de una persona: Extremadamente pequeña o endeble. U. t. c. s.

Real Academia Española


El imperio o reino de Liliput en la obra de Jonathan Swift "Viajes de Gulliver" está poblado de seres que no alcanzan los trece centímetros de altura. Son ellos los que atan en la playa a Gulliver, único superviviente de un naufragio.
De allí y por extensión esta palabra se aplica a todo ser pequeñísimo.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Ledo / Leda

Ilustración de Anja Klauss
(Del lat. laetus).

1. adj. Alegre, contento, plácido. U. m. en leng. poét.

Real Academia Española

La niña de la lámpara azul

En el pasadizo nebuloso
cual mágico sueño de Estambul,
su perfil presenta destelloso
la niña de la lámpara azul.

Ágil y risueña se insinúa,
y su llama seductora brilla,
tiembla en su caballo la garúa
de la playa de la maravilla.

Con voz infantil y melodiosa
con fresco aroma de abedul,
habla de una vida milagrosa
la niña de la lámpara azul.

Con cálidos ojos de dulzura
y besos de amor matutino,
me ofrece la bella criatura
un mágico y celeste camino.

De encantación en un derroche,
hiende leda, vaporoso tul;
y me guía a través de la noche
la niña de la lámpara azul.

José María Eguren
Lima 1874 / 1942

martes, 18 de mayo de 2010

Lívido

Ilustración de Benjamín Lacombe
(Del lat. livĭdus).

1. adj. amoratado.
2. adj. Intensamente pálido.

Real Academia Española


Ahora, cómo ha pasado este término a significar de morado a pálido?. Recuerdo que la primera vez que busqué su significado en el diccionario quedé muy confundida. Para dar respuesta a estas mutaciones que sufre la lengua viva, encontré una explicación muy clara, cuya fuente queda citada al pie. Y es que la lengua no deja de sorprenderme.

El adjetivo lívido es una de esas palabras que han adquirido un significado muy diferente al original. Etimológicamente, procede del latín lividus ‘azulado negruzco, violáceo’; y con este significado lo incluyó la Academia en su Diccionario, en 1803. El sentido de ‘intensamente pálido’ apareció por primera vez en el diccionario académico en la edición de 1984.

¿Por qué “lívido” adquirió el significado de ‘intensamente pálido’?

Los primeros ejemplos recogidos por el CORDE de la Real Academia Española tienen el significado 'amoratado', porque pertenecen a textos médicos, y se debe a la Medicina la introducción del término, procedente del latín, para definir con precisión un color:

“Y por lo que mira al color, el lívido, o cárdeno, o aplomado, también se observa en los que tienen alguna entraña principal viciada, aunque no muy próximos a la muerte”. (Benito Jerónimo Feijoo, Cartas eruditas y curiosas, vol. 3 , 1750).
Aunque lívido también se tomó para definir colores en otros campos semánticos (p. ej.: el color que adquiere el cielo en algunos crepúsculos), la mayoría de las veces que aparecía era en situaciones relacionadas con la muerte, próxima o reciente (Las livideces cadavéricas son un fenómeno general que empiezan a formarse poco después de la muerte y aumentan paulatinamente de color y extensión).

Por otra parte, la muerte suele representarse por un descolorido esqueleto o calavera, y simbólicamente se la ha relacionado con lo pálido y blanco (la luna, la guadaña, la espada, las armas blancas en general). Son abundantes las referencias a “la pálida muerte". No fue difícil relacionar la palidez y el adjetivo lívido, cuando éste solía aparecer en el contexto de la muerte y ésta se representa pálida y descolorida. A la confusión contribuyó el que a menudo apareciese en textos donde coincidían referencias a lo morado y a lo pálido.

Al referirse ambos significados al color, es prácticamente imposible que puedan sobrevivir los dos en la lengua común, porque se producen ambigüedades semánticas que el contexto no puede resolver. Su empleo tiene que ir acompañado de una aclaración, porque un mismo autor, en la misma obra, puede emplearlo en las dos acepciones:
“muestra cierto color sanguinolento, tirando a lívido, que no falta sino raras veces en el reverso”; “perdiendo el color, se pone lívido o de una palidez cadavérica”. (Pío Font Quer, Plantas Medicinales. El Dioscórides Renovado, 1962).
El uso general, se ha decantado por el sentido de ‘intensamente pálido’, apoyado por la tendencia de nuestra lengua a asociar las palabras esdrújulas a los conceptos superlativos, y el original ‘amoratado’ ha quedado reducido a textos literarios o traducciones del inglés en el que livid conserva el significado original. Tal es la fuerza del uso general que el lenguaje científico de la medicina (a quien se debe la introducción del latinismo en las lenguas modernas) ha empezado a considerar inservible el adjetivo lívido, por su doble significado, y prefiere “livor mortis” a livideces cadavéricas, y “ciánico” a lívido.

Fuente: Lengua española y otras formas de decir

sábado, 24 de abril de 2010

Lascivo

Pintura de Tiziano Vecellio di Gregorio
(1485-1576)
Venus y Adonis

(Del lat. lascīvus).


1. adj. Perteneciente o relativo a la lascivia.
2. adj. Que tiene este vicio. U. t. c. s.
3. adj. p. us. Demasiado lozano.

lascivia.


(Del lat. lascivĭa).

1. f. Propensión a los deleites carnales.
2. f. ant. Apetito inmoderado de algo.

Real Academia Española

En época de Felipe IV, este Venus y Adonis solía exponerse junto a otras dos versiones del tema pintadas por Annibale Carracci y El Veronés. Sus amores constituían el paradigma de los peligros que entraña la pasión amorosa y eran entonces un arquetipo de erotismo. Ya lo advertía el embajador Francisco de Vargas, que cuando vio el cuadro anunció al rey:

«[es] cosa de grande estima y en que Tiziano se ha esmerado mucho, sino que es demasiado lascivo».
Nadie como Tiziano supo reflejar la sensualidad del cuerpo femenino con tan alto grado de sensibilidad y elegancia. No es extraño que los poetas del Siglo de Oro cantaran sus virtudes a menudo:

«No se viera más bella y peregrina
de divino pincel dibuxo humano,
corrida al quadro la veloz cortina
la celebrada Venus del Tiziano»

Lope de Vega en Amarilis

sábado, 20 de febrero de 2010

Lozanía

Ilustración de Kelly Vivanco
(De lozano, y éste de loza, del lat. lautĭa, ajuar).

1. f. En las plantas, vigor y frondosidad.
2. f. En los hombres y animales, viveza y gallardía nacidas de su vigor y robustez.
3. f. Orgullo, altivez.

Real Academia Española


En paz

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida
ni trabajos injustos ni pena inmerecida;

Porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas;
cuando planté rosales coseché siempre rosas.

. . . Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno;
mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas,
y en cambio tuve algunas santamente serenas . . .

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. Vida, nada me debes!

¡Vida, estamos en paz!

Amado Nervo ( 1870 / 1919 )

domingo, 7 de febrero de 2010

Luciérnaga / Lucerna

Ilustración de Edmund Dulac



(Del latín lucerna, candil, lámpara, y el suf. dialect. -ága, y este de or. prerromano).

1. f. Insecto coleóptero, de tegumento blando y algo más de un centímetro de largo. El macho es de color amarillo pardusco, y la hembra carece de alas y élitros, tiene las patas cortas, y el abdomen, cuyos últimos segmentos despiden una luz fosforescente, muy desarrollado.

Real Academia Española

Un cuento infantil sobre el origen de la palabra
Antes, muchos años antes, mucho tiempo antes, cuando llegaba la noche, llegaba de veras la noche. La noche era más noche. Desde abajo de los árboles, la sombra crecía, se se enroscaba y tapaba todo. Todo quedaba oscuro.
La gente no podía alumbrar tanta oscuridad. Alumbraba un poquito, lo que podía: una vela aquí, una fogata allá, o una lámpara. En esas épocas que les digo, las lámparas se llamaban lucernas.
Costaba prender esas luces y también costaba mantenerlas encendidas.
Por eso sorprendían mucho a la gente unas lucecitas que se prendían en la noche en verano sin que nadie se tomara el trabajo de encenderlas. Andaban por los pastos altos y un momento estaban aquí, otro más allá y siempre parecían flores de luz.
A veces una flor de luz daba vueltas alrededor de otra flor de luz que se quedaba quieta. Se prendía y se apagaba, una vez aquí y otra vez allá, pero cada vez más cerca y más cerca de la luz que estab a quieta hasta que las dos luces se juntaban.
A los enamorados les gustaba mucho mirar ese baile de las flores de luz.
Los enamorados también salían de noche a visitar a sus enamoradas. La enamorada prendía una lámpara en su casa -una lucerna- para guiar a su novio. Y el novio se acercaba con su lámpara en la mano -otra lucerna-. El novio prendía y apagaba a veces la lucerna para esquivar a los perros y también al padre de la novia. Al final, el enamorado llegaba a la ventana donde brillaba la lucerna de la novia.
La gente desde las casas cuando miraba la noche de verano no sabía desde lejos qué luces eran de los enamorados y qué luces eran de las flores de luz.
Y como los enamorados con sus lucernas se parecían tanto a las flores de luz, la gente empezó a llamar a las flores de luz lucernas. Después las llamó luziérnegas y al final las acabo llamando luciérnagas.
Ustedes, a lo mejor, las llaman bichos de luz. Pero eso es porque no están enamorados. Cuando se enamoren, ya van a ver como las llaman luciérnagas.

Palabrelío, de Gloria Pampillo

sábado, 16 de enero de 2010

Lacónico

Ilustración de Anne Soline ( Lili Gribouillon)
(Del lat. Laconĭcus, y este del gr. Λακωνικός, espartano, lacedemonio).

1. adj. laconio (‖ perteneciente a Laconia).
2. adj. Breve, conciso, compendioso. Lenguaje, estilo lacónico. Carta, respuesta lacónica.
3. adj. Que habla o escribe de esta manera. Escritor lacónico. Persona lacónica.

Real Academia Española

miércoles, 13 de enero de 2010

Lánguido

Ilustración de Kelly Vivanco

(Del lat. languĭdus).

1. adj. Flaco, débil, fatigado.
2. adj. De poco espíritu, valor o energía.

Real Academia Española

sábado, 26 de diciembre de 2009

Lúgubre

Ilustración de Leicia Gotlibowski

(Del lat. lugŭbris).

1. adj. fúnebre (‖ muy triste).
2. adj. Sombrío, profundamente triste.

Real Academia Española

Como ausencia extendida,
como campana súbita,
el mar reparte el sonido del corazón,
lloviendo, atardeciendo, en una costa sola:
la noche cae sin duda,
y su lúgubre azul de estandarte en naufragio
se puebla de planetas de plata enronquecida.

Fragmento de Barcarola, de Pablo Neruda

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