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| Ilustración de Tiago Hoisel |
1. m. coloq. Chasco, engaño, vaya.
2. m. coloq. Arg. y Ur. Ventaja, oportunidad, en especial la que se da en el juego.
3. m. Cuba. Antiguamente, cierto baile popular.
dar ~.
1. loc. verb. R. Dom. Hacer algo para generar envidia.
Real Academia Española
Voz informal del lunfardo argentino, si bien existe en Centroamérica con otros significados. que entre nosotros se aplica a la ventaja concedida en un juego o desafío. Dar changüí tiene un matiz, a veces, entre despectivo y sobrador. Para los españoles significa trampa o engaño. Se le atribuyen los más variados orígenes, desde el afro hasta el andaluz y el quechua. Una voz de lo más curiosa, a sabiendas de su "ch" y de la diéresis, presente en pocas palabras de nuestro idioma.
Ateniéndome
al significado en la zona rioplantense, leí en internet, sin poder dar
garantías de veracidad, que esta palabra del lenguaje del fútbol, deriva
del inglés "chance to win", de donde se origina "dar
changüí", por dar ventaja o posibilidades de ganar. Era una especie de
hándicap, comenzando el partido con algún gol anotado al más flojo de
los equipos. Parecería ser un origen, cuanto menos, creíble.
Para
ilustrar la palabra, recordé la fábula de la Liebre y la tortuga, y
cómo la primera le da un changüí a la tortuga, sin medir las
consecuencias de su soberbia.
La liebre y la tortuga
Conversaban un día la liebre y la tortuga,
y se le ocurrió de pronto a esta hacerle una rara apuesta.
-Estoy segura de poder ganarte una carrera- le dijo.
-¿A mi ?-preguntó, asombrada, la liebre.
-Pues sí, a ti .
Pongamos nuestra apuesta en aquella piedra y veamos quien gana la carrera.
La liebre muy divertida aceptó .
Confiada en su ligereza, dejó partir a la tortuga y se quedó remoloneando.
¡Vaya si le sobraba el tiempo para ganarle a tan lerda criatura!
Pasito a pasito, y tan ligero como pudo, la tortuga siguió el camino.
La liebre se había quedado dormida,
¡Tan tranquila se sentía!
Despertó de pronto, y comprendió que el tiempo había pasado sin sentirlo;
la tortuga debía estar ya lejos.
Entonces echó a correr con su acostumbrada ligereza, pero era demasiado tarde:
la tortuga atravesaba en ese momento la línea de llegada.
Había ganado la apuesta.